Se impuso nueva modalidad de rapiña

Otro atraco con señuelo a taxista

El primero de estos episodios resultó fallido para los asaltantes. La víctima elegida para «inaugurar» el método advirtió lo que iba a pasar y antes de que pudieran robarlo aceleró su vehículo y desapareció. Este hecho había comenzado en la tarde del viernes cuando un niño de unos 13 años abordó el taxi chapa 22.660 en Arroyo Seco y pidió ser trasladado hasta bulevar Aparicio Saravia y avenida San Martín.

Una vez en destino el niño bajó rápidamente del rodado. Paralelamente entraba en escena –desde el lugar en el que se mantenía oculto– un hombre empuñando un arma de fuego. Pero el «tachero» ante la actitud del niño sospechó y al ver al individuo armado a pocos metros pisó el acelerador y «fugó». El taximetrista fue a la Seccional 17ª con jurisdicción en el área y radicó denuncia por el delito de obtención fraudulenta de una prestación. Y alertó sobre esta nueva forma de robo.

Luego de una serie de rapiñas sangrientas para los obreros del volante registrada el pasado mes, hubo reuniones del gremio con la Policía, adoptando ésta última una serie de operativos en los «puntos críticos» que lograron menguar la actividad delictiva. Y también hubo muchas capturas tras hechos consumados. Por su parte, los taxistas también elevaron sus precauciones y en horas de la noche clausuran las puertas delanteras, y por este motivo no permiten el ascenso de muchas personas. Este cúmulo de acciones ha llevado a que los delincuentes busquen otras formas.

Señuelo dos

En el primer caso fue un niño el señuelo. En el segundo una joven mujer de unos 22 años que subió al taxi matrícula 21.273 el sábado de noche y pidió ser llevada hasta el cruce de bulevar Aparicio Saravia y Burgues: a unos 200 metros del destino elegido por el niño.

En esta oportunidad el señuelo no descendió del coche, sino que simuló buscar dinero hasta que llegara quien concretaría el plan.

En este marco el individuo se acercó hasta el vehículo y sorpresivamente abrió la puerta del conductor. Con un objeto contundente le aplicó un golpe en la cabeza, que le provocó una pérdida fugaz de la memoria. Cuando volvió en sí la joven ya no estaba y el dinero recaudado tampoco. La víctima, de 34 años, radicó la denuncia en la Seccional 17ª y tras relatar lo ocurrido fue llevado al Hospital Policíal, donde fue revisado.

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