Una "vaca loca" sembró el pánico por todo Salto
La situación se produjo cuando el bovino, gordo y lustroso por otra parte, comenzó a desplazarse desde un predio de avenida Rodó y Gaboto en dirección oeste. Los vecinos comenzaron a preocuparse cuando observaron la bravura de la bestia y muchos de aquellos decidieron encerrarse en sus viviendas ante el ímpetu del semoviente. Algunos de los numerosos curiosos intentaron detener a la vaca loca, literalmente, pero sin resultado, por lo que cesaron en sus propósitos y optaron por ponerse a salvo de las embestidas.
En Brasil y Santa Rosa efectivos de un móvil policial de la seccional segunda avistaron al vacuno. El subcomisario Juan Pintado intentó enlazarlo con una cuerda pero consiguió enojarlo más aún. La vaca, furiosa, apuntó hacia el titular de la Seccional 2ª, hiriéndolo en la frente y en una mano. Pintado fue derribado y cuando nuevamente el animal avanzaba sobre él, algunos jóvenes que presenciaban la escena distrajeron a la vaca para que se alejara. Pintado se repuso y tuvo la intención de dispararle con su arma de reglamento. Sacó el arma, que no utilizó teniendo en cuenta la importante cantidad de espectadores de la escena y cuya seguridad podía ser afectada.
Finalmente, la vaca entró en un predio ubicado en calle Forteza entre Varela y Rivera que a su vez tiene entrada por Pascale. Allí se congregaron varios móviles policiales y el personal se dispuso a alejar a los curiosos, contando con la colaboración de funcionarios del ATA.
Luego de una hora y media de persecución, ante la presencia de casi un centenar de personas, la Policía decidió dar muerte al peligroso animal.
En ese momento, se hizo presente su propietario quien autorizó la eliminación. Fue requerida la presencia del jefe del ATA, subcomisario Adolfo Cuello, quien cautelosamente se internó en el terreno y con un rifle calibre 22 con mira telescópica efectuó dos disparos que impactaron en los ojos del vacuno. Aun así siguió en pie y se internó en los fondos de una vivienda ante la sorpresa de sus moradores.
La dueña de casa, que en esos momentos tendía la ropa, autorizó el ingreso de los agentes policiales. Nuevamente el oficial Cuello disparó y casi enseguida el agente de primera Ariel Dos Santos, con arma calibre 38, terminó de darle muerte.
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