Murió ahogado en el río Negro, pero era un experto nadador
Era enemigo de los depredadores y cazadores furtivos que pululan por los montes que se extienden por ambas márgenes del río Negro.
Por eso mismo, en muchas ocasiones, había informado a la Prefectura y a la Policía de Río Negro, sobre la existencia de campamentos de cazadores furtivos, lo que le había traído muchos enemigos. Hasta lo amenazaron de muerte.
Esa tarde del miércoles 24 de mayo, Mazzoni no regresó más del río y el caso parece haberse cerrado como el de un simple pescador que se ahogó.
Sin embargo, su sobrina Elida Anita Cornelli Cánepa de Olivera y su viuda, Mercedes Libertad Rivero de Mazzoni, piensan que no se trata de un accidente y sostienen que Walter Wilson Mazzoni fue asesinado en cumplimiento de la tenebrosa amenaza formulada por la organización que negocia piezas cazadas ilegalmente en ambas márgenes del río.
Así lo han afirmado en denuncias presentadas ante la Policía, tanto de Soriano como de Fray Bentos, incluyendo a la propia Prefectura Naval, ya que el caso al producirse en aguas del río Negro, entra en su jurisdicción.
Tres días después de que fuera sacado su cuerpo del agua, ambas señoras declaraban que el tío y esposo no había muerto por inmersión como se aseguraba y al mismo tiempo dijeron que solicitarán una segunda autopsia en Montevideo, ya que la primera, apenas fue un reconocimiento del cuerpo.
En declaraciones ante el director de Investigaciones de la Jefatura de Policía de Soriano, comisario William Lemos Muniz, ambas mujeres fundamentaron sus afirmaciones, señalando que el fallecido era un excelente nadador y que además en el lugar donde fue encontrado habían en el río muchas ramas y árboles donde Mazzoni pudo haberse aferrado en caso de hundirse su barca. Además –dijeron– le faltaron sus pertenencias, tales como la chalana, de nombre Leticia, la mercadería que llevaba, sus alimentos, su machete, su farol, el cuchillo, otros implementos de cocina y la suma de 200 pesos que llevaba.
Amenazas
En el curso de esas declaraciones, la sobrina y la viuda del fallecido denunciaron que lo más importante es que Mazzoni había sido amenazado de muerte por varias personas, debido a que había informado a la Prefectura sobre «mucha caza furtiva» que se realizaba en las dos costas del río Negro por matarifes clandestinos.
Los mismos familiares concurrieron al campamento de Mazzoni y no hallaron nada de sus pertenencias. Cuando salía de campamento llevaba sus pertenencias y alimentos para permanecer varios días en el lugar elegido para acampar junto al río.
Acto seguido, las denunciantes dieron los nombres de tres hombres que habían dicho ante testigo que «a Mazzoni lo iban a ahogar en el río si seguía hablando de más… porque era soplón de la Prefectura».
Así lo dijeron testigos que están dispuestos a presentarse a declarar.
Posteriormente, al trascender las gestiones de la sobrina del fallecido y de su viuda, en procura de llegar hasta las últimas consecuencias para aclarar todo en torno a la muerte de Mazzoni, ambas fueron también amenazadas en forma telefónica en los días siguientes.
«El 30 de mayo –manifestaron– a la hora 22 recibimos un llamado telefónico en nuestro domicilio, donde una voz masculina dijo varias veces: «Yo maté al Gaucho, así que dejate de joder…»
También la viuda del extinto, al día siguiente recibió un llamado telefónico con frases amenazantes para con varios miembros de su familia. Una voz masculina, ronca, dijo: «Dejate de joder… o te vamos a joder a las gurisas…»
«En base a todo ello –dicen los familiares de Mazzoni–, que confirma nuestras sospechas de un asesinato, es que el 7 de junio pasado hemos solicitado a la jueza letrada de Fray Bentos la realización de la autopsia del cuerpo en el ITF de Montevideo, ya que su muerte ocurrió en circunstancias muy dudosas.
«En primer lugar –dice el escrito– faltaron todas sus pertenencias. Luego, el lugar del río donde apareció el cuerpo está lleno de ramas y árboles, inclusive troncos, donde podía haberse agarrado. Aparte de ello, lo que fundamenta el pedido son las numerosas amenazas de muerte, primero a él mismo y luego a sus familiares».
«Existen además dos testigos que afirman haber escuchado a tres personas decir que cuando lo encontraran en el río lo iban a ahogar porque era un ‘buchón de la Prefectura'».
«Luego se produce la muerte de Mazzoni y como nosotros insistimos en que no se trata de un accidente, ahora amenazan a toda la familia incluyendo a nuestras hijas pequeñas…»
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