"Que nadie toque a Caín", una asociación humanitaria italiana, dice que la situación mejoró

Ejecuciones capitales en el año 2003 en el mundo fueron 5.599; en China 5.000

Según este informe, que presenta un cuadro detallado de la situación de la pena de muerte en el mundo, en 2003 se registró un progreso notable en el sentido abolicionista.

Los países que aún mantienen la pena capital son 63 (tres menos respecto de 2002), y entre ellos 29 (frente a 34 de 2002) perpetraron efectivamente ejecuciones.

De los 63, además, 48 son países sometidos que son catalogados como dictaduras, regímenes autoritarios o no democráticos, que consumaron al menos 5.525 ejecuciones, lo que equivale a 98,7 por ciento del total mundial, puntualizó el informe.

Por sí sola, China efectuó al menos 5.000 sentencias de muerte (89,3 por ciento), Irán 154 e Irak al menos 113. Les siguen Vietnam (69 condenas efectuadas), Arabia Saudita (52), Kazajistán (19), Pakistán (18), Singapur (14) y Sudán (13).

Los gobiernos de estos países no facilitan estadísticas oficiales, por lo que el número real de las ejecuciones puede ser más alto.

Pekín, por ejemplo, mantiene el secreto de Estado sobre el número de las ejecuciones: en 2003 cunsumó al menos 5.000 sentencias de muerte, pero algunas fuentes hablan de entre 10 mil y 15 mil ejecuciones.

En lo que se refiere a los países considerados democráticos, son 13 los que mantienen la pena capital y 6 los que el año pasado aplicaron 74 ejecuciones (frente a 100 de 2002).

Según el informe anual presentado por «Que nadie toque a Caín», al frente de estos países figura Estados Unidos con 65 condenas, el mínimo histórico desde 1993, seguidos por Botswana (4), Thailandia (4) y Japón (1).

En Estados Unidos, las condenas a muerte fueron ejecutadas mayormente en los estados federales del sur: Texas con 24, Oklahoma14 –entre las cuales la de una persona menor de edad– y Carolina del Norte 7.

Estados Unidos retrocede debido a errores judiciales

Los tribunales norteamericanos emitieron, además, un número menor de condenas tras la reapertura del debate sobre la pena de muerte debido a casos de errores judiciales y a la aplicación de las condenas sobre la base de prejuicios raciales. En efecto, en 2003 ningún blanco fue ajusticiado por casos de homicidio en los que la víctima era un negro.

En los 14 países de mayoría musulmana que aplican la pena de muerte sobre la base de una interpretación rígida de la «sharia» se consumaron 412 ejecuciones, precisó el informe.

Según la asociación humanitaria italiana, el problema no radica en el Corán sino en los tribunales y los gobiernos «fundamentalistas e integristas», que «traducen un texto milenario en normas penales, castigos y prescripciones».

De los 48 países de mayoría musulmana en todo el mundo, los que mantienen la pena de muerte son 29, de los cuales 14 la practicaron en 2003, recurriendo a la lapidación, ahorcamiento, decapitación, crucifixión, y –aunque no se englobe en las penas previstas por la «sharia»– fusilamiento.

Las condenas a la lapidación fueron dictadas en Irán, Yemen, Nigeria y Pakistán, pero sólo en este último fueron cumplidas.

Los ahorcamientos –a menudo efectuados en público y combinados con penas suplementarias como la fustigación y la amputación de los miembros– fueron aplicadas en Irán, Sudán y Arabia Saudita, pero en este último país se prefirió la decapitación, practicada 51 veces durante el último año.

Algunas condenas no fueron perpetradas por la «diyya» o «precio de la sangre», la ley en virtud de la cual los familiares del asesino pueden rescatar al pariente con un resarcimiento a la familia de la víctima. En algunos países islámicos, la pena capital está prevista también incluso para la blasfemia: en Irán el 3 de mayo de 2004 un tribunal de apelación confirmó la pena de muerte para el profesor Hashem Aghajari, que había auspiciado una reforma del Islam capaz de garantizar una mayor libertad del individuo respecto de las jerarquías religiosas. *

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