Cuando la brutalidad y la sinrazón no saben de clases ni barrios exclusivos
«Me siento terriblemente indignada, asustada y desprotegida debido a lo que considero una inoperancia e incapacidad total de la Justicia, los jueces y la Policía de este país manifiesta la protagonista del caso, con voz temblorosa . Hace ya varios meses que vivo una situación de violencia doméstica. He sido golpeada, pateada, amenazada, insultada por mi esposo».
«El primer golpe no lo denuncié continúa diciendo la mujer , por eso de que ‘no va a suceder más’. Somos una familia culta, educada, y vivimos en un barrio ‘bien’ y estas cosas le pasan a otra clase social, nosotros lo solucionamos de otra manera».
«Cuando bajé la cabeza nuevamente…»
«Craso error. Luego del segundo episodio de violencia perdí el miedo, bajé a tierra e hice la denuncia. ¿Qué pasó? Prácticamente tenía que poner a mi hija de testigo, y opté por bajar la cabeza nuevamente».
Y la historia continúa: «Luego, otro golpe, y vuelta a la comisaría. Conjuntamente con las denuncias solicité al mismo juez que tramita el divorcio el pedido de retiro de domicilio de mi esposo con fecha 24 de mayo de 2004, dado que consideraba que estaba en peligro mi integridad física. ¿Qué pasó ahora? La jueza me cita para el 9 de setiembre a su despacho».
Angustias con fecha fija
«El abogado me explica que es que se viene la feria. A todo esto, tengo una denuncia fecha 21.06.04, y adivinen qué pasa. Me piden me retire de mi domicilio, dado que cuando vayan, como es una situación violenta, es mejor que no esté presente. Bueno, hoy es 25 y la Policía aún no ha ido. Yo me pregunto: ¿me pagarán un hotel mientras? ¿Me llevarán a mis hijos para que los vea? ¿Cuándo van a ir?».
«¿Por qué cuando nos dicen que no debemos tener miedo a hacer la denuncia, que tenemos que vencer el miedo, no nos aclaran que tratemos de hacerlo cuando no haya feria, feriados, días festivos, o si no, escondernos unos meses hasta que la justicia proceda? ¿Cuánto tengo que esperar? Ya me lastimó el rostro. ¿Tengo que esperar a terminar en un hospital?».
«Me siento muerta de miedo y desprotegida»
«Por eso rompo el silencio nos dice porque ya no puedo asegurar que mi esposo no me va a pegar más, ya dudo, dado que cualquier cosa es motivo de un insulto, y creo que nada, por peor que sea, justifica un golpe, un insulto, una patada. Realmente me siento desprotegida y muerta de miedo». Mientras nosotros escribimos esta nota, en algún lugar del coqueto barrio de Pocitos, una mujer cuenta las horas y los segundos de una angustia y un miedo que van más allá de la geografía y la clase social, y que no es otra cosa que un casi desesperado pedido de auxilio a todos. Al comenzar su relato, la protagonista de este drama nos decía «espero que en esta situación no me vaya la vida». Situaciones así son lamentablemente las que muchas veces comienzan a gestar un titular de primera plana. *
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