Los presos de Libertad temen un contagio masivo de sida
Como se informara en la víspera, más de 300 presos de Libertad comenzaron un ayuno en reclamo de mejoras en la calidad de vida, posibilidad de trabajar, asistencia médica adecuada, y facilidad para comunicarse con el exterior. Estos reclamos se repiten con los expresados en la anterior huelga de hambre iniciada a fines de marzo –también en Comcar y Canelones– y desactivada por la intervención de los integrantes de la Comisión de Derechos Humanos de Diputados.
En su momento los legisladores sugirieron una serie de alternativas para mejorar la realidad intramuros, pero hasta el momento no ha habido respuestas. Se manejó la posibilidad de que a través de las Facultades de Medicina y Derecho se ofrecieran servicios en ese sentido, pero la instrumentación aún no fue concretada. A tres meses de aquellos planteos «el polvorín» volvió a estallar y los presos de Libertad enviaron a la Comisión de Derechos Humanos una carta denunciando una serie de hechos.
Vacunación peligrosa
«El día 31 de mayo en horas de la tarde, personal del servicio médico estuvo de recorrida inyectando la vacuna contra la gripe. ¿Por qué decimos esto? Porque es otro hecho gravísimo. Gravísimo porque es inadmisible que un integrante del servicio médico o de enfermería –que a sus efectos es lo mismo– inyecte tal vacuna solamente con dos agujas. Sí señores, ¡¡¡con dos agujas!!! Lo único que hacía era limpiarlas con un pedazo de algodón con hidroform», afirman los ahora huelguistas.
Acto seguido se preguntan lo siguiente: «Por qué causas y motivos hacen estas «cosas», y para qué. Acaso nuestras vidas valen menos que el precio que han impuesto estos señores. ¿Nuestra familia y nuestros hijos también están condenados a muerte al igual que nosotros?». Esta denuncia que realizan los presos está atada con otro de los problemas que afrontan: la existencia del sida sin que se sepa a ciencia cierta cuántos presos lo padecen.
«¿Qué va a pasar con nuestras compañeras, con el obsequio que nos hizo el servicio sanitario del establecimiento, cuando dentro de unos años los que no teníamos el sida nos dé positivo a nosotros y a nuestras compañeras? ¿Quién se responsabiliza? ¿Acaso los que se aplican no son métodos nazis; somos tan poca cosa que nos condenan dos veces a muerte?».
Los reclusos también denuncian, con respecto al sida, que los internos que sí saben que padecen el mal no son atendidos desde el punto de vista de la medicación ni de la alimentación. A raíz de esta problemática, hace 15 días el diputado Guillermo Chifflet, quien preside la comisión de Derechos Humanos de Diputados, remitió un pedido de informes al Ministerio de Salud Pública para saber cuántos presos con sida hay, y si se les brindan la atención necesaria.
Psicofármacos
«En lo que va del año se han autoeliminado cuatro internos, y decimos autoeliminados entre comillas, porque estamos convencidos de que tal determinación llevada adelante por estos internos está vinculada a la negligencia y omisión del servicio médico del establecimiento. ¿Cómo es posible que los médicos receten psicofármacos y no controlen a los internos que toman tal medicación, que después llevan a esta situación de internos que se quitan la vida?».
Los presos de Libertad ponen como ejemplo de esta situación el caso del último recluso que se suicidara. Según dicen, el 29 del mayo de 2000 Fabián Gomez, de 26 años, se quitó la vida. Agregan que su familia vivía en el Cerro y que «aparentemente estaba pasado de pena. Sin abogado, sin que nadie moviera un dedo por él. Era notorio que su salud psíquica estaba deteriorada, ya que permanentemente hablabla solo en la celda, en el recreo…»
Agregan que el joven no sabía leer ni escribir y que por ende estaba desconectado de cualquier tipo de información del exterior. Este es otro de los puntos que reclaman hoy los huelguistas. La posibilidad de que todos tengan la oportunidad de aprovechar el tiempo en el que están privados de libertad para culminar los estudios, ya sean primarios o secundarios.
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