La buena vida terminó y fueron atrapados
Dos jóvenes se apropiaron de un arca cargada con dinero y valiosas joyas, y tras repatirse el efectivo salieron a recorrer el centro de la cuidad comprando y comiendo en locales de lujo.
La víctima, de iniciales NMG, de 62 años, se presentó en el departamento de Delitos Complejos para denunciar el robo de un cofre repleto de joyas y dinero en efectivo. En su relato, la mujer manifestó que en horas de la noche notó que personas extrañas habían ingresado a su domicilio sito en las calles Juan Paulier esquina Colonia y le habían hurtado un cofre antiguo cargado de valiosas alahajas. La víctima compartía el apartamento con una mujer de 72 años, con otra de 40 y con la hija de ésta de 16 años de edad. Los investigadores llegaron a la conclusión de que por las características del robo, el autor estaría entre los nombrados, descartándose la posibilidad de que el ladrón hubiese ingresado desde el exterior del edificio.
Mediante numerosas indagaciones y tras varias evasivas la menor LPRP, de 16 años, confesó haber visto el cofre y en ausencia de su propietaria lo sustrajo. Llevó el pesado artefacto hasta su dormitorio y utilizando un martillo forzó la cerradura quedando asombrada ante la presencia de las valiosísimas joyas entre las cuales habían relojes de oro, prendas con rubíes, zafiros, topacios, diamantes, perlas y raras monedas extranjeras, además de 1.450 dólares en efectivo.
Envolvió el cofre en una sábana y lo llevó a la casa de su novio identificado como PUD, de 18 años, quien decidió envolver las alhajas en nailon y arrojarlas a un contenedor de basura callejero.
Los jóvenes se repartieron los 1.450 dólares y se tomaron el día libre para gastarlo en caras prendas de vestir y en afamados locales gastronómicos del centro de nuestra capital.
Tras las investigaciones policiales, el sueño de los adolescentes se desvaneció y ahora esperan sin dinero la resolución del magistrado. *
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