Cárcel de Paysandú: aún con un récord histórico de reclusos no hay hacinamiento

La Cárcel Departamental de Paysandú fue inaugurada el 22 de agosto de 1979. En su momento se encontraban alojados entre 80 y 100 reclusos. Hoy es otra la realidad. El jefe de Policía, inspector mayor (r) Jorge Santos, recibió y confirmó a LA REPUBLICA que la población carcelaria tiene un récord histórico de 250 reclusos, «aunque no hay hacinamiento». Con la inauguración del anexo se cumplió una de las metas, pero se está trabajando para la construcción de nuevos pabellones para cubrir las necesidades de convivencia entre los internos».

La política carcelaria desarrollada por la Jefatura de Policía de Paysandú a partir del año 2000 fue la de ejercer un verdadero principio de autoridad frente a los internos, con respeto, a ellos y a sus familiares, que su reclusión no se transforme en un pasaje martirizado de su vida, por el contrario que se cumpla una etapa de reflexión ante el quebrantamiento de la ley, a ello apuntan todas las actividades que en la cárcel se cumplen.

Pero hoy se aproxima más al precepto constitucional en materia carcelaria que dice que las mismas servirán para profilaxis del delito.

En este lugar, en este anexo, el interno que tiene arrepentimiento de lo hecho, que tiene buena conducta, que desarrolla hábitos de trabajo, se lo aproxima a la libertad, el contacto diario con las plantas, con los animales, el recoger con sus manos, convertidos en frutos el producto de la semilla que él mismo plantó, a ello se apuesta, a una plena reinserción. Las autoridades no saben en qué porcentaje pero seguras están de que todo es recuperable, fundamentalmente el hombre.

 

Ejecución del Proyecto

La ejecución del emprendimiento se afrontó con recursos propios, por las limitaciones que existen en el rubro inversión. Una vez realizado el proyecto, comentaron las autoridades a LA REPUBLICA, se obtuvo el apoyo del Ministerio del Interior, a través del departamento de arquitectura con la suma de 50 mil pesos uruguayos.

La colaboración siempre honoraria del arquitecto Braulio Baptista en la planificación de la obra, ladrillos de producción propia, arena donada, cargada y transportada por camiones de la Policía, maderas, tirantes, clavadores, cielo raso preparado y aserrado en los talleres, herrería, ventanas, puertas, rejas de cerramiento realizadas por los policías, plomería, pisos, electricidad, pinturas, todo con mano de obra policial y la gran colaboración de los internos de la propia cárcel. Cabe destacar la colaboración del señor Uruguay Meyer en el aspecto técnico de electricidad, propósito de implementación de un anexo evidentemente para aumentar la capacidad de alojamiento carcelario, pero concomitantemente se realiza un significativo ahorro en la reducción del traslado de internos que eran traídos desde la cárcel a la mañana, alcanzarles el almuerzo, y luego reintegrarlos al local carcelario, vehículo, combustible y personal para trasladar un reducido número de internos. El almuerzo tampoco llegaba en las condiciones deseadas, a veces frío o fuera de punto, y sin un lugar adecuado que sirviera de comedor.

Con el funcionamiento del anexo, se reducen los gastos, las raciones son preparadas en el mismo anexo y los internos dispondrán de más horas para tareas que les serán encomendadas, trabajará un número mayor de internos y se logrará una mayor producción, fundamentalmente en el rubro horticultura que permitirá abaratar por un lado y enriquecer la calidad de las dietas de todos los internos incluidos los del propio anexo. *

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