Cayó en Brasil el capo uruguayo que operaba desde su residencia en un balneario

Introdujo a Uruguay en un año una tonelada de cocaína y marihuana desde Mato Grosso

Carlos Alberto Frascolla Perdigón, de 53 años, dijo, en el momento de su detención, a las 18 y 30 de ayer, que después de haber cumplido su condena en Brasil por tráfico de drogas «había llevado una vida ordenada y estaba limpio».

La Policía brasileña, a pedido de la Interpol de Uruguay, lo estaba buscando desde el pasado mes de abril, cuando llegaron los exhortos correspondientes.

Frascolla fue llevado ante el Supremo Tribunal Federal en la ciudad de Porto Alegre, donde quedó detenido a la espera de su extradición a Uruguay.

 

Desde la selva

Al ser indagado por los investigadores norteños, el uruguayo manifestó que en los últimos dos años estuvo residiendo, junto a su esposa y dos hijas, en el balneario Santa Vitoria do Palmar.

Precisamente desde allí, sospechan las autoridades uruguayas, Frascolla fungía como una especie de «cabecera de puente» para la organización criminal, que ponía en sus manos los mayores embarques con destino a territorio nacional.

Según los datos recogidos el detenido tenía importantes contactos con los principales proveedores de drogas de las ciudades de Pedro Juan Caballero y Ciudad del Este, en Paraguay, así como con la fronteriza brasileña Foz de Iguazú.

«Este hombre enviaba los mayores cargamentos provenientes del Mato Grosso, selva que, precisamente, envuelve a las tres ciudades mencionadas», comentó un investigador de la Brigada de Narcóticos. Sólo restan los trámites formales de la justicia brasileña para que el traficante sea extraditado a Uruguay y puesto a disposición de la Justicia. *

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