"Búsqueda tiene la costumbre de sacar de contexto mis palabras"
–El tema de la situación de las cárceles, de la superpoblación carcelaria y todo lo que esto significaba fue uno de los hilos de nuestro último diálogo, ¿nada ha cambiado salvo para mal?
–Efectivamente, nada ha cambiado, se va empeorando la situación en la medida que continúa creciendo la población reclusa y los recursos siguen siendo los mismos cuando no menos, y frecuentemente a veces por impago a los proveedores se produce un corte casi total de víveres, situaciones que coyunturalmente hay que correr para solucionarlas a efectos de al menos mantener la alimentación.
–Ante esta situación es imposible que no se produzcan situaciones de violencia y de rebelión en el hacinamiento en el cual se encuentran los presos, ¿en su proyección ve nuevos posibles estallidos?
–No, no, no lo veo porque entiendo que las circunstancias han cambiado, pese a la grave carencia de materiales en lo logístico, alimentación, medicación, capacidad de infraestructura locativa para alojar a los reclusos con la dignidad mínima porque usted no puede donde van tres poner diez, pese a esas graves cosas afortunadamente se ha logrado revertir una serie de circunstancias que eran muy adversas y que otrora convergieran para producir situaciones de violencia generalizada y que son, en primer término, un notorio mejoramiento del relacionamiento del personal penitenciario con la población reclusa a través de una disciplina basada fundamentalmente en el respeto mutuo; segundo, una respuesta adecuada de la población reclusa a esa nueva relación, sujetándose a las normas internas y procurando mejorar su situación penitenciaria, a través de su conducta, a través de su aspiración a obtener trabajos internos o participar en actividades culturales por ejemplo en teatro, música, es decir, hay una actitud positiva, un ansia de superación en muchos reclusos pese, repito, a esas graves carencias que estamos pasando; tercero, un nuevo relacionamiento con los familiares de la población reclusa, que han sido un puente comunicacional estratégico que nos ha permitido llegar con los mensajes que esta administración quiere, nos ha permitido llegar más en profundidad a los reclusos en cuanto a cuál es el camino a seguir, dado que en ese camino no podemos estar separados ni unos ni otros, ni mucho menos confrontados con hechos de violencia. Creemos que ellos lo han entendido, hay un buen apoyo de la familia, y por lo tanto los elementos disuasivos y preventivos de lo que podrían ser estallidos de violencia están afortunadamente en nuestra estimación en un buen equilibrio, en una buena ecuación.
–En medio de todo esto, de falta de respeto a los derechos humanos, que se da por este hacinamiento, hay un logro en el relacionamiento… pero usted ha señalado en su intervención en el Foro de la Fundación Vivian Trías, según el resumen del semanario Búsqueda, entre otras cosas, que hay una ausencia de conducción nacional en la Policía y que eso implica que en ocasiones los diferentes jefes de Policía y directores nacionales reciban órdenes contradictorias. Esto ha molestado al ministro Borrelli y ha provocado la reacción de diálogo con usted.
–Le voy a contestar lo que le puedo contestar. En primer término, mi exposición en un seminario organizado por la Fundación Vivian Trías se produjo en el ámbito de un foro académico, con fines de intercambio de ideas y pensando en el mejoramiento de las instituciones del Estado, por lo tanto yo hice un análisis de mi institución con intención autocrítica, porque si de una buena vez por todas no empezamos a ver nuestras fallas nunca nos vamos a superar. Lamentablemente nosotros somos una institución muy corporativista, muy cerrada, y no somos muy abiertos a la autocrítica, y si encima en esa autocrítica por allí algún mando superior se ve afectado ahí ya se provoca un verdadero terremoto. Lamentablemente es así, pero yo lo dije en un ámbito privado, no hice declaraciones a Búsqueda, aunque Búsqueda tiene la costumbre de extraer de mis palabras, fuera de contexto, frases que luego, aisladas, indican o pueden sugerir algunas ideas confrontativas de la cual no tuve la más mínima intención. No obstante es cierto que yo dije lo que dije aunque no de esa manera, lo dije de determinada forma en un contexto determinado, yo lo que dije es que como carecemos de un mando institucional policial, como se sabe la Policía no tiene un comandante, no tiene un inspector nacional que por ley tenga potestad de mando, coordinación y conducción en todo el país, entonces de hecho tenemos prácticamente cuatro jefes, tenemos al ministro, al subsecretario, al director general de secretaría y al subdirector general de secretaría y director de la Policía nacional, o sea que estamos rodeados de jefes por todos lados. En el mundo somos únicos, no existe ninguna policía que esté en una situación así, lo hemos dicho varias veces eso, sabemos que no cae bien, pero lo que nosotros siempre hemos pretendido es que se comprenda que el Ministerio del Interior es un órgano político-administrativo que tiene una función determinada conforme a la constitución, pero no puede ejercer la función policial, quien ejerce la función de la seguridad pública es una institución civil armada, que es la Policía Nacional y que por lo tanto como todo cuerpo policial del mundo debe tener su mando institucional, de lo contrario pueden ocurrir situaciones como ocurren hoy aunque algunos lo nieguen, de que en forma involuntaria se produzcan órdenes y contraórdenes y de eso hay muchísimos ejemplos que no voy a mencionar porque no quiero echar más leña al fuego y no quiero al final ser siempre el mismo el que está provocando estas cosas, porque pareciera que yo tuviera una intencionalidad contra las autoridades ministeriales. Lejos está de ser así, yo simplemente señalo hechos objetivos, hechos comprobables, extraíbles de la realidad. *
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