Conclusiones de Mariño tras la visita anual

"La cárcel de Salto deja mucho que desear"

Atendiendo aquellas situaciones en las que se encontró que estaban dadas las condiciones para acceder a las solicitudes, se concedieron cuatro libertades provisionales. En otros casos los procesados hicieron planteamientos de salidas transitorias o ampliación de estas salidas. «Estos aspectos no se resuelven en estas ocasiones y por lo tanto los jueces les hicieron saber que deben presentar esas solicitudes por escrito, y mediante el procedimiento normal que exige dicho trámite», dijo Mariño.

El magistrado hizo referencia también a las condiciones de la Cárcel Departamental «en cuanto al establecimiento carcelario, indudablemente que deja mucho que desear, desde el punto de vista edilicio, el estado de las celdas y demás. Esto necesitaría una importante recuperación o restauración. Si bien la estructura del edificio está en buenas condiciones, las celdas no están en las condiciones en que tendrían que estar para que fuera un lugar mínimamente decente».

«No obstante –dijo el ministro– hay lugares que están en mejores condiciones que otros, pero eso se debe a los propios procesados, porque la limpieza, la higiene y el orden en las celdas colectivas dependen de los propios presos. Allí se puede notar perfectamente que existen celdas que están relativamente bien en cuanto a limpieza e higiene y otras que no».

De acuerdo a los declarado por el presidente de la Suprema Corte, en su visita advirtió que se ha instalado recientemente un sistema de agua caliente para los reclusos: «Esto va aliviar un poco la tensión». El doctor Mariño aludió expresamente a las celdas de castigo, de las que opinó que «son absolutamente cerradas, sólo les entra un poco de luz por la puerta de atrás, protegida con rejas. Son celdas demasiado oprimentes para el individuo y creo que supera lo que sería un castigo, llegando a extremos mayores».

Para el jerarca esta situación puede ser superada «mediante una pequeña obra edilicia en las celdas, dotándolas de una ventana hacia un patio interior que permita que haya aire y luz directa desde el exterior».

Libertades

«La Corte resuelve las libertades anticipadas cuando la persona pasó a calidad de penado, cuando ya tiene la condena y están en ejecución. En esos casos el penado tiene derecho a pedir la libertad luego de cumplir la mitad de la pena. En esos casos se hace el trámite establecido por la ley, que requiere el informe de su comportamiento en la Cárcel, de Inacri (Instituto Nacional de Criminología), el informe del juez y la opinión del fiscal de Corte».

En base a esto el organismo resuelve «si otorga o deniega la libertad. Para acceder a la libertad anticipada se tiene en cuenta fundamentalmente las posibilidades ciertas de recuperación y de reinserción del penado en la vida de sociedad. Naturalmente que llegan expedientes de personas que hace tiempo que tienen salidas y trabajos estables, lo cual demuestra que se han reinsertado y se les puede conceder la libertad que pretenden. En otros casos, lamentablemente no han logrado esa superación y la SCJ resuelve mantenerlos en reclusión».

Fueron cuatro los reclusos, en un total de 82, que se vieron beneficiados con la libertad anticipada, en oportunidad de la visita anual de cárcel en el departamento. José María da Silva, Ramón Atilio Almeida, José Martín Bueno y Julio Marcos Rosas. En todos los casos los jueces impusieron a los liberados, la presentación diaria durante determinado tiempo (entre 45 y 60 días), en la seccional policial más próxima.

Un total de 82 reclusos se hallan alojados actualmente en la cárcel, dos de ellos desistieron de presentarse ante los magistrados.

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