Horror de la miseria: uruguayos intoxicados cada día con medicinas vencidas

Enfermos críticos venden sus propios medicamentos para poder comer

Después de una larga espera y con tono poco amigable el jerarca policial finalmente hizo pasar a su despacho al periodista que lo había estado aguardando un largo rato.

Con voz desganada el oficial superior reflexionó: «Esto es imparable». El policía se refería a la venta clandestina de medicamentos, la mayoría de ellos controlada, que se está produciendo cada día con mayor intensidad en toda la ciudad.

«Mire, en la calle Homero hay dos cuadras llenas de puestos que venden medicamentos, parece una gigantesca farmacia, pero cada vez que llegamos uniformados o de particular ‘nos huelen’ y desaparecen en segundos».

El jararca se refirió al caso concreto de la mañana de ayer (hora 8.00), cuando funcionarios de Hurtos y Rapiñas hicieron un procedimiento en la feria de Piedras Blancas, donde detuvieron a un joven estudiante universitario de 24 años que se encontraba vendiendo en un puesto gran cantidad de medicamentos, muchos de ellos con fecha vencida.

Tenía dos puestos en la feria

En un primer momento los policías incautaron 67 cajas de medicamentos, pero en el lugar no había nadie. Sin embargo poco después localizaron al joven en la esquina de Artagaveytia y Homero, donde tenía instalado otro puesto. Allí se procedió a su arresto y al decomiso de otros 42 medicamentos.

«El joven declaró que los remedios los había comprado a distintas personas y que se dedicaba a su venta para solventar sus gastos de estudio. En consecuencia el juez de quinto turno, Tapie, dispuso que recuperara su libertad», informó el jerarca.

Al ser consultado por qué motivo la Justicia había dipuesto la libertad del detenido, el jerarca reconoció que no es un problema del magistrado, ya que en dicha materia existe un claro vacío legal.

Para el jerarca lo más dramático es cómo se produce el circuito de venta.

«Este es el resultado de un grave problema social, y aunque usted no lo crea los mayores proveedores de las drogas son los propios enfermos. Por decirle algo, aquellas personas que padecen cáncer o asma crónico, en fin, la lista sería interminable, son las que venden sus medicamentos retirados del Ministerio de Salud Pública», aseveró.

Cuando se le preguntó por qué dicha secretaría de Estado, que en definitiva es la Policía Sanitaria con atribuciones coercitivas, no realiza inspecciones y se encarga del problema, el jerarca movió de un lado a otro su cabeza para responder en forma tajante: no hacen nada.

Venden lo que necesitan y otros se intoxican

Entonces el trabajo que realiza la Policía es estéril.

«Yo no lo pondría de esa forma, por lo menos vamos retirando de plaza, poco a poco, esos medicamentos, de otra forma no quiero pensar qué pasaría», respondió.

El jerarca no dudó en calificar dicha venta clandestina como un verdadero atentado a la salud de los más carenciados al decir «pobre gente, toma cualquier cosa y se está intoxicando sin saberlo».

En el correr de la entrevista el informante dijo que en la Jefatura de Policía no existen denuncias de robo del Ministerio de Salud Pública, «por lo cual no se convierte en un delito perseguible».

Según la información proporcionada por la Policía los medicamentos decomisados son los siguientes: Teofilin 200, Sildenafil, Marnil, Limbic, Visol, Reflugel (medicamento para evitar acidez estomacal que es utilizado por las mujeres para provocarse abortos), Aklis, Extravent, Dispersona, Saratex, Climen y Aligor. *

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