Violencia en Brasil

El ministro de Justicia, Marcio Thomaz Bastos, afirmó que «no hay pérdida de autoridad en Brasil», pese a los estallidos de violencia en favelas y cárceles y tensiones en las reservas indígenas, una de ella saldada con la muerte de 29 garimpeiros (mineros ilegales).

«El estado de derecho está absolutamente vigente. El presidente (Luiz Inácio Lula da Silva) vela por eso, y el ministro de Justicia también. Entonces, no hay ninguna quiebra de autoridad. Lo que ocurre es que los problemas se acumularon durante mucho tiempo en Brasil», afirmó Bastos el lunes por la noche en una discusión en el Senado.

Las declaraciones se dan después de una serie de hechos que alimentaron la crónica roja y mostraron a una sociedad expuesta a un preocupante grado de violencia.

En la favela Rocinha en Rio de Janeiro, una batalla campal entre bandas de narcotraficantes dejó este mes 12 muertos.

En Porto Velho (capital del estado amazónico de Rondonia), ocho presos fueron asesinados por otros reclusos en un motín que se prolonga desde el viernes pasado. Dos de las víctimas fueron decapitadas en el tejado de uno de los pabellones y la escena fue captada en espeluznantes fotografías, en las que los rebelados muestran la cabeza como si fuera un trofeo. Un tercero fue decuartizado el martes. *

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