Rocha conmovida por sangrientos enfrentamientos entre jóvenes
La Policía se enteró de la situación –según información oficial– a través de un llamado telefónico al 911, registrado a las 5.45 del sábado. Un móvil policial concurrió al lugar, a dos cuadras de la Seccional 1ª y del propio edificio de la Jefatura de Policía, y trasladó al joven al Hospital de Rocha donde se constató su fallecimiento.
El incidente conmocionó a la ciudad de Rocha este fin de semana, ya que lamentablemente la cantidad de jóvenes heridos de arma blanca y aun más los que salen a la calle armados, aumenta considerablemente.
Hace algo más de un año un joven de 18 años fue muerto de una puñalada en el pecho en un hecho que luego de hallarse el responsable fue señalado como un ajuste de cuentas entre bandas juveniles, integradas en su mayoría por menores de edad.
Ataques a mansalva
Recientemente, hace menos de un mes, dos muchachos fueron apuñalados a la salida de un baile y uno de ellos aún está internado y con la posibilidad de perder parte de una pierna porque una de las heridas le afectó la arteria femoral.
En la emergencia del hospital de Rocha no es menor el número de chicos que ingresa con cortes superficiales provocados por otros adolescentes con armas blancas de distinta naturaleza.
También es importante la cantidad de casos, muchos de los cuales no llegan ni a constituirse en denuncia policial, de adolescentes que son amenazados con cuchillos y sevillanas para robarles una prenda de ropa o el calzado que llevan puesto. Varios de estos hechos se registran en paseos públicos y han ocurrido a plena luz del día, aunque la impunidad de la noche en ciertos sitios de la ciudad son los elegidos para la generación de varias de estas situaciones. En este marco, resulta lamentable y reprobable el hecho ocurrido hace algunas horas con la muerte de otro joven, producto de certeras puñaladas asestadas por quienes ya perdieron la noción del límite entre la vida y la muerte y dejaron hace mucho –a pesar de su corta edad– de valorar su propia vida, sabedores de que la forma de vivirla puede determinar que ellos mismos sean víctimas y no victimarios.
Al mismo tiempo no puede llamar a asombro, ya que las situaciones denunciadas por muchos vecinos hacen que el riesgo de que efectivamente ocurran estas cosas sea diario y permanente. *
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