Denunciante fue agredido y su casa apedreada por presuntos fieles

Tambores religiosos martirizan en la madrugada a los vecinos de El Pinar

Unas de las manifestaciones religiosas que más adherentes conquistan cada día, son aquellas enraizadas en las tradiciones afro-umbandistas.

Es claro notar sus expresiones todos los 2 de febrero, cuando miles de creyentes se reúnen en las playas en el culto a la diosa del mar. Se puede transitar por las calles y encontrar ofrendas, y escuchar en las noches el sonido de los tambores y los cantos en sus rituales.

Lejos de tratarse de un caso que tenga que ver con la religión umbandista, se trata de un grupo de vecinos que se sienten víctimas de personas que no respetan el lugar donde viven.

En El Pinar, Ciudad de la Costa, vive Julio Punciolo Ubeda, quien, juntamente con otros vecinos de la zona, viven allí desde hace siete años.

 

Contaminación acústica

La situación comienza en el año 1997, cuando Punciolo recibe a nuevos vecinos en el barrio. Precisamente junto a su domicilio, una pareja comienza a construir su vivienda, y posteriormente un templo para rituales umbandistas.

La convivencia fue como la de cualquier vecino en las primeras épocas, pero poco a poco los sonidos de los practicantes se hacían cada día más fuertes, frecuentes, más extensos, y más inaceptables.

Intentando mediar y discutir sobre cómo sobrellevar la situacion, se acercó a los dueños de casa. Desde entonces todo se ha complicado.

Denuncias policiales, agresiones físicas, ataques al domicilio a la luz del día y en plena calle. Detenciones por más de 12 horas, acusaciones que resultan luego falsas.

En dos cartas enviadas y publicadas a LA REPUBLICA, una en 2000 y otra en noviembre del pasado año, Julio Punciolo, denuncia en la Seccional 27ª que su domicilio estaba siendo apedreado por uno de los concurrentes al lugar. Días después, dirgiéndose al subcomisario, le pide que se tramite el caso y que se dé paso a la Justicia para resolver los problemas. Pero nada de ello ocurrió. Las recurrentes omisiones de los efectivos policiales de dicha comisaría llevaron a los vecinos a tomar otras medidas.

Cocurrieron a la Intendencia Municipal de Canelones solicitando una medición de los sonidos para establecer si efectivamente se encontraban en lo cierto. Personal de la IMC realizó la pertinente medición acústica a las 4 de la mañana, y constató un alto nivel sonoro para ese momento de la madrugada.

Pero pasaban los días y ni las denuncias eran derivadas a la Justicia, ni las autoridades de la Intendencia tomaban el caso.

Según publicó LA REPUBLICA, hace tres años todos los vecinos manifestaron lo insoportable que resulta esta situación, y hoy expresan lo mismo.

 

Acosado y agredido

Como la situación no cambiaba, y las agresiones verbales y físicas se hacían cada día más fecuentes, el hombre decidió tomar otras medidas, y fue de este modo que el pasado 1º de marzo del corriente mantuvo una entrevista con el ex ministro de interior Guillermo Stirling. Allí expuso su caso, y actuaciones mediante se abrió el caso nuevamente. En esta instancia los efectivos policiales citaron a las partes y se establecieron -otra vez- cuáles eran las denuncias y las quejas de los vecinos, y cuáles eran las palabras de los practicantes de ese templo.

El pasado miércoles 17 de marzo, Julio Punciolo volvía a su domicilio luego de su trabajo como tapicero, y al descender del ómnibus se encontró con un sujeto que, mediante amenazas, lo golpeó, debiendo el herido ser trasladado al Hospital de la Costa, donde se le diagnosticó fractura en el tabique nasal.

Las denuncias no son contra los templos umbandistas, ya que existen otros cercanos en la zona, de los cuales no existen quejas. Y otros tantos más en todo el país.

El denunciante, junto con sus vecinos, dicen no resistir más la situación y temen que los hechos se agraven aun más. *

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