La Cosa Nostra modernizada desembarcó en Wall Street

Desbaratan red mafiosa en la meca del capitalismo

Marco Brandazzi – Nueva York

Con 120 personas arrestadas, cuidadosas investigaciones sobre operaciones financieras por 50 millones de dólares, una veintena de empresas implicadas a distinto título, los procuradores de Nueva York y el FBI concretaron la que definieron «la más importante operación contra el crimen financiero» en la historia de Estados Unidos.

Una investigación que lleva nuevamente a primer plano los nombres de dos «familias» mafiosas célebres, los Bonanno y los Colombo, pero que evidencia también la existencia de acuerdos con las otras tres familias neoyorquinas (Gambino, Lucchese y Genovese) para repartirse el rico mercado de los fraudes financieros.

Una «pax mafiosa» que habría permitido a los jefes de Cosa Nostra permanecer en las sombras, mientras sus hombres de confianza actuaban con los métodos de siempre: violencias, amenazas de muerte, corrupción, para «convencer» a diversos protagonistas de las actividades que giran en torno a Wall Street de actuar según la voluntad de la mafia.

Tentáculos

«Sus tentáculos estaban por todas partes, en cada rincón de los mercados», contó la procuradora Mary Jo White, que durante meses encabezó una investigación basada en el trabajo del FBI –que actuó con varios agentes encubiertos– y en las revelaciones de testigos y víctimas del crimen financiero. Los métodos para los fraudes eran múltiples.

Según los fiscales, la mafia controlaba secretamente numerosas empresas de operación bursátil en Nueva York, mediante las cuales se realizaban vastas operaciones de compra de títulos, en violación de las reglas de la SEC, el organismo de control. Luego, pagando sobornos o simplemente amenazando a los operadores con métodos al viejo estilo (se reconstruyó incluso un intento de homicidio), la organización recurría a una serie de operaciones financieras para hacer crecer artificialmente el valor de los títulos, para luego revenderlos.

Lo que llamó la atención de los investigadores fue la capacidad de la nueva Cosa Nostra de adecuarse a las nuevas reglas de mercado. Por ejemplo, para hacer subir el valor de los títulos comprados, los mafiosos –mediante sus infiltrados entre los brokers– promovieron algunas empresas haciéndolas pasar por compañías de Internet, para inducir a los inversores a capitalizarlas.

Falsas «punto com»

En breve, sin embargo, se descubría que eran falsas «punto com», que en realidad tenían poco o nada que ver con el rico mundo del comercio electrónico o los negocios virtuales. Entre los detenidos figuran un ex detective de la Policía de Nueva York, 57 operadores, 12 promotores financieros, 30 empleados y dirigentes de empresas implicadas en los fraudes y un abogado. En total, se trata de 21 empresas de operación y promoción financiera las que quedaron relacionadas con la operación, que llevó a cabo allanamientos en varias ciudades de Estados Unidos. Dos detenidos, Sebastian Rametta y James Chichara, que trabajaban como gerentes de Ranch-1 (una cadena de comidas rápidas de Nueva York), fueron acusados de ser miembros de la familia Colombo. Y muchos de los arrestados resultan afiliados a las células mafiosas de Nueva York. En el complejo escenario de las empresas implicadas, reconstruido por el FBI, le corresponde un papel de primer plano a la DMN Capital Investments, que controlaba otras financieras más pequeñas y aparece en la cumbre de la pirámide de la corrupción. Las operaciones descubiertas por los investigadores acontecieron entre 1995 y 1999, y no ahorraron ningún sector del mundo financiero: se documentaron incursiones de capitales mafiosos incluso en los fondos jubilatorios.

Haciendo números, el FBI estableció en 50 millones de dólares el daño total para los mercados. «Pero las pérdidas para los inversores –dijeron los investigadores– estaban destinadas a crecer desmedidamente».

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