Algunos, incluso, amenazan con procesar a los jerarcas

Jueces acosan a policías para que no den información a medios de prensa

El inspector, sin embargo, guardó la información y al otro día durante una reunión de jerarcas puso el tema arriba de la mesa. Para sorpresa de todos nadie se sorprendió. «Yo, por mi parte, a cada periodista que me llama lo derivo a la Oficina de Prensa y de ahí no me sacan», dijo uno de los inspectores. Otro fue más directo al informar que a él personalmente un magistrado penal también lo había intimidado. El más veterano del grupo confió que él se sentía entre la espada y la pared porque habitualmente hablaba con periodistas muy serios que manejaban con mucha profesionalidad la información y por lo tanto no iba a cambiar su criterio ni aceptar presiones indebidas.

El tema llegó a oídos del Comando de la Jefatura de Policía, cuyos integrantes, luego de analizar detenidamente el tema, aconsejaron a sus subalternos evitar roces con los jueces penales y por tanto aceptar sus órdenes.

De allí en más, policías de las múltiples reparticiones del Instituto comenzaron a retacear cada día más la información diaria a los periodistas. Una compulsa realizada por LA REPUBLICA entre varios jerarcas policiales dio como sorprendente resultado que prácticamente todos los jueces están tomando la misma actitud, sometiéndolos a continuas presiones en lo que refiere a sus contactos con la prensa.

Ninguno de los consultados supo responder si la posición adoptada por los magistrados emanaba de una orden de la Suprema Corte de Justicia, organismo que históricamente nunca tuvo una oficina de prensa adecuada pese a los pomposos anuncios cada vez que nuevos miembros se integraban a la Corporación. Muchos de los jueces alegan que la prensa debe enterarse de los temas después que se han producido los dictámenes, extremo absolutamente absurdo si los hay.

 

El derecho a informar

La situación descripta es en particular sumamente grave porque coarta la libre expresión al ser fomentada esa suerte de represión que impide conocer a la prensa los sucesos sin duda más importantes que están aconteciendo en el país en materia penal y civil.

Los periodistas conocen muy bien los límites  y son ellos mismos que los manejan  de los temas que tienen que tratar. Saben de sobra el significado de la palabra presumario y respetan los tiempos que algunos jueces y policías solicitan para divulgar una noticia que, de hacerlo a las apuradas en busca de una exclusiva, perjudicaría el curso del procedimiento con consecuencias imprevisibles. Por tanto resulta inadmisible la presión que se está ejerciendo por parte de los jueces a los cuadros policiales, aunque de hecho sean sus auxiliares.

Por otra parte los jueces no deberían olvidar que muchas veces se enteran de episodios a través, precisamente, de informes de prensa, y en reiteradas ocasiones ellos mismos acuden al reportero para recoger más detalles y actuar de oficio. Hay que recordar también que a la Oficina de Prensa de la Jefatura de Policía, por añadidura, llega solamente información esmirriada, es decir accidentes de tránsito, alguna estafa, violaciones, rapiñas, hurtos y homicidios, quedando por el camino una cantidad enorme de información entre los muros de la Jefatura capitalina. *

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