La mafia calabresa crece: compró un barrio en Bruselas
El ministro italiano del Interior, Guiuseppe Pisanu, la ha definido como la organización criminal más poderosa y peligrosa de Italia. Pero la N’drangheta, ha decidido barrer con todo y extender sus imperios a países de los cinco continentes.
En tiempos en que la globalización ha hecho crecer las comunicaciones instantáneas vía internet, en tiempos en que el cyber espacio es un hecho intangible pero real. La mafia calabresa ha comprado virtualmente un barrio entero en Bruselas.
Ni tontos, ni perezosos, como dice el dicho popular, la N’drangheta escogió para el lavado de narcodólares, una de las capitales mas prometedoras del mundo. Por un valor de 28 millones de euros, la mafia invirtió en la compra de inmuebles.
Hoy, junto a su socios colombianos, tiene el poder de los mercados mundiales del tráfico de cocaína. Abastecen a la cosa nostra, a la camorra napolitana y a la sacra corona unida de Puglia. Recaudando una cifra de 11.000 millones de dólares anuales solamente con este negocio.
Intenso operativo
Un operativo llevado a cabo por el gobierno italiano logro detener a 47 personas acusadas por tráfico de droga y lavado de dinero. Lo que derivó en el desmantelamiento de una importante red de narcotraficantes de la mafia calabresa.
El Juez investigador de Reggio Calabria, Francesco Mollace, anticipó, que todas aquellas propiedades adquiridas por la N’drangheta, estarían siendo embargadas.
La Policía italiana en menos de una semana, arrestó a dos importantes capos, prófugos desde hace mas de 16 años. Guiseppe Morabito, y Orazio De Estefano. La frutilla de la torta para todo este operativo, fue la captura en España, de un importante jefe de la N’drangheta, Antonio Pangallo, que desde el año 2002, se encontraba requerido. De todos modos, a pesar de los varios golpes recibidos por la mafia calabresa en estos meses, «un tropezón no es caída», y que más da comprar un barrio en Bruselas, o algunos otros medios para poder seguir adelante. *
Compartí tu opinión con toda la comunidad