Vidas y muertes al margen

Bebita calcinada por el fuego de un brasero; un hombre casi compactado como basura

En una precaria vivienda ubicada en la calle Alaska 964, entre Miguel Copetti y el arroyo Pantanoso, por causas que tratan de establecerse, un brasero encendido terminó por propagar su fuego a techos y paredes de la finca provocando por ello que en pocos minutos las llamas devoraran todo a su paso.

Allí se encontraba la pequeña Karina Leticia Silva López, una bebita de 19 meses que había sido dejada sola, durmiendo, por su madre que según se ha dicho habría salido a realizar un mandado no muy lejos de allí.

En el hecho tomó intervención personal de Bomberos y el Distrito Río de la Plata, dándose participación al juez letrado competente.

 

Lecho miserable

El camión recolector de residuos llegó en su recorrida habitual por el barrio de Pocitos en horas de la medianoche, hasta las inmediaciones de Bulevard España y Ellauri, justamente donde se encuentra la Embajada de la Federación Rusa.

Como lo viene haciendo habitualmente desde que se instrumentó el nuevo sistema de instalación de contenedores para que los vecinos dejen allí los residuos que luego pasan a buscar los camiones, el funcionario municipal enganchó el contenedor y comenzó a ejecutar el proceso de alzado del mismo y de tratamiento de los residuos allí depositados antes de llevarlos al depósito.

En eso estaba cuando creyó escuchar desde adentro del contenedor una voz humana.

Por las dudas, sin salir de su asombro, detuvo el proceso, accionó los mandos nuevamente para retornar al suelo el enorme tacho pero no pudo evitar que el contenido cayera dentro del camión y con él el cuerpo de un hombre que emitía gritos casi desesperados.

Con los ojos desencajados por el terror, el pobre hombre aseguró que no sabía bien cómo había terminado durmiéndose allí adentro sobre las bolsas de residuos, pero su estado era realmente lamentable.

Aunque no existe mucha información sobre el caso, se considera que seguramente este hombre sería un hurgador que se encontraría tratando de rescatar algo entre los desperdicios y quizás por estar «medio pasado en copas», o por haber sufrido algún tipo de desvanecimiento, se habría quedado dormido en el lugar. Así fue sorprendido por el movimiento del contenedor cuando era llevado para compactar su contenido. *

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