Historia de un engaño: tres puñaladas acabaron con una vida
El hombre salió de su casa de la calle Nazzassi s/n en el Barrio Santa Isabel de la ciudad de Rivera, rumbo a su trabajo, como lo hacía todos los días, alrededor de la una de la tarde. Sin embargo ese día sus planes eran otros. Una duda cruel le venía atormentando el alma desde hacía algún tiempo y había decidido que esa tarde iba a sacarse «el entripao», fuese como fuese.
Dicho y hecho. La tarde del jueves emprendió sorpresivamente el regreso a su casa antes de tiempo.
Sigilosamente entró a su vivienda del Santa Isabel y sin hacer ruido se acercó al dormitorio, abrió la puerta y allí estaba ella, su mujer, en su propia cama en brazos de otro hombre, tal y como lo sospechaba.
Además, quien compartía con ella el lecho, era su vecino Hugo Daniel Rosalino Borba, (oriental, casado de 40 años de edad), quien alquilaba una pieza lindera a su vivienda.
Peló la faca de la cintura y se abalanzó entonces contra el intruso, infiriéndole una profunda puñalada en el lado izquierdo del tórax.
Al sentirse herido el sorprendido amante salió corriendo hacia el exterior de la vivienda mientras de su herida manaba la sangre a borbotones. Era una carrera hacia la vida, mientras el filo del acero presagiaba la muerte.
Su atacante salió en su persecución mientras la mujer gritaba en forma desesperada hasta que lo alcanzó y allí mismo le aplicó dos nuevos furibundos puntazos.
Y entonces sí, cayó muerto. Cabizbajo, con la faca sangrante en su mano, se dirigió a la Seccional 9ª de Rivera y dijo simplemente al oficial de guardia: «Acabo de matar a un hombre.»
Fue identificado como JCBC, oriental, casado de 51 años. *
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