Fue removido del cargo el comisario inspector Víctor Acuña "por orden del jefe de Policía"
El caso de la joven agredida en Minas sigue dando que hablar y mucho. Hace algunas horas LA REPUBLICA tomó conocimiento de algunos hechos que pueden ser «casualidades», pero que son muy «reales».
El comisario inspector Víctor Acuña, hasta el pasado viernes director de Seguridad de la Jefatura de Lavalleja, fue «removido» de su cargo y su destino «puesto a disposición del Ministerio del Interior». Así lo señala una notificación firmada por el subjefe de Policía de Lavalleja, inspector mayor Adolfo Olivera Fontans, a la que tuvo acceso LA REPUBLICA. La resolución está fechada el pasado «viernes 5 de marzo».
Algunas preguntas «todavía» sin respuestas: ¿Será casualidad que el hecho aconteció el mismo día que se publicara en LA REPUBLICA la nota a «Daniela»? ¿Será casualidad también que fuera después del procedimiento policial del que participó activamente Acuña e incluso informando al señor juez? En la resolución está muy claro quién ordenó la remoción: «Que a partir del día de la fecha por orden del señor jefe de Policía, su destino ha sido puesto a disposición…» ¿Por qué fue removido verdaderamente Acuña?
Este corresponsal habló con Acuña, quien nos señaló textualmente: «No voy a hacer declaraciones a la prensa». El jerarca «sorprendido» por el documento que portábamos y le enseñamos, sí «confirmó» su remoción.
La cosa suma media docena
La remoción del jerarca policial, de «intachable desempeño en la fuerza policial» –dijo nuestra fuente– es otra «jugada» de una serie de «movimientos» que se han dado en la Jefatura de Policía de Lavalleja en los últimos tiempos, «casualmente» con algunos jerarcas oriundos del departamento.
En algunos casos los oficiales fueron puestos «a disposición del Ministerio», en otros se «alejaron voluntariamente», pero el factor común que las «agruparía» son «supuestas diferencias» que habrían mantenido con «superiores».
La lista de movimientos se inicia en 2002 con el retiro –«jubilación» y supuestamente dijo nuestra fuente «antes de tiempo»– del inspector mayor Pintos Arias. Ese mismo año el comisario inspector Alexis Casas fue ascendido y también cambió su destino; mientras que el comisario inspector Justiniano Aviaga fue puesto a la orden del Ministerio del Interior.
Lo mismo ocurrió en 2003 con los comisarios inspectores Enrique Puñales y Gustavo Layes, quienes habrían sido puestos a la orden del Ministerio del Interior. También el año pasado el subcomisario Carlos Julio Inzaurralde, quien se desempeñaba en la Brigada Departamental Antidrogas, habría solicitado «traslado» fuera de Lavalleja. ¿Qué es lo que pasa verdaderamente en Lavalleja con los altos jerarcas policiales?
¿Qué les pasa a los que hablan con el juez primero?
El comisario inspector Acuña habría participado «activamente» –según nuestra fuente– en los primeros días de la semana pasada en el caso de una trabajadora sexual que habría sido «maltratada» en una whiskería de las inmediaciones de la ciudad, tal como lo informara oportunamente LA REPUBLICA.
Horas antes de la notificación de su «remoción», el jerarca policial, entre otras cosas, trasladaba a «Daniela» totalmente «inconsciente» desde su domicilio al hospital y habría dado –«como es de orden»– cuenta al juez. ¿Habrá molestado a alguien que el juez supiera del hecho antes que otros?
¿Por qué a otro jerarca policial importante que también participó del procedimiento –se rumorea, sólo eso– se le habría hecho pasar por «amargos» momentos?
Para finalizar, es importante decir que en las últimas horas en Minas se habrían hecho presentes algunos integrantes de la Dirección Nacional de Inteligencia para «apoyar la investigación» del juez Nelson Dos Santos.
«José» tendría » ojos claros»
Este corresponsal visitó nuevamente en la jornada de ayer a «Daniela» en su domicilio y manifestó estar «bien» pero «no» tranquila. Aseguró a LA REPUBLICA que confía «en la Justicia» y que el «supuesto» agresor, cuyo nombre sería «José», tiene una «cicatriz».
A continuación ofrecemos el diálogo mantenido oportunamente:
–Vinimos a traerle el artículo con sus declaraciones publicado en LA REPUBLICA y a saber cómo está usted de salud.
–Estoy bastante bien, lo único la lesión en el labio que sigue, que no se cura del todo. Pero por lo demás sigo bien.
–¿Usted ha estado tranquila, habló con la Justicia, ha confiado en ella?
–Sí, yo confío en la Justicia.
—¿Qué piensa usted de todo esto luego de publicada la nota, va a realizar la denuncia, todavía está en shock?
–La verdad que sí, sí. No sé… voy a pensar. La verdad que sí, todavía estoy con el shock… No estoy tranquila tampoco.
–Puede ser casualidad. ¿Sabía usted que uno de los policías que participó en el procedimiento y que acudió cuando la denuncia y demás fue removido del cargo?
–No, no sabía nada.
–¿Necesita usted algún tipo de ayuda, víveres o medicamentos?
–No, no, muchas gracias. Remedios ya he conseguido, gracias.
–¿Usted quiere decir algo más?
–No sé por qué pasa todo esto, la verdad. Sólo espero que se haga justicia. No sé lo que voy hacer todavía.
—¿Usted recuerda si el «hombre» que la agredió tiene alguna marca o tatuaje, por ejemplo?
–Tatuaje no tiene ninguno. O sea, lo que él tiene es una cicatriz sobre la ingle. Una cicatriz en forma vertical. Eso sí tiene.
–¿De qué lado?
–Del lado derecho. Y vellos en el pecho no tiene. Es totalmente lampiño. Un hombre rubio, o que fue rubio en algún tiempo.
–Entonces con rasgos de persona rubia.
–Sí, con rasgos de persona rubia y de ojos claros. *
Documento de la destitución del comisario Acuña. Coincidentemente, la fecha es la misma de aparición de la nota en LA REPUBLICA.
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