Marcharon a la cárcel los feroces homicidas y violadores de Leticia
El juez penal de 19º Turno Luis Charles dispuso el cambio de carátula de Ruben Julio Domínguez da Luz (alias «El Caramelero») quien había sido preocesado tal como informara LA REPUBLICA en su edición dominical, por un delito de violación y un delito de omisión de asistencia en reiteración real, estableciéndose ahora los términos de coautor de un delito de homicidio muy especialmente agravado.
El otro detenido, Juan Carlos Busnelli Marenales, de 18 años, fue procesado también como autor de un delito de homicidio muy especialmente agravado. Se encuentra también detenido un menor de edad que fue remitido al juez de Menores para que actúe en consecuencia. Resta solamente la captura de otro implicado que se encuentra totalmente identificado y se cree que es cuestión de horas su apresamiento.
Finalmente los efectivos de la Dirección de Homicidios al mando del comisario Milton Araújo, tras larga, sagaz y paciente búsqueda, fueron atando todas las puntas sueltas del caso hasta lograr crear el perfil definitivo de los culpables.
De acuerdo a sus primeras declaraciones -sobre las que informamos el pasado domingo en estas páginas-, el ahora imputado habría manifestado que mientras andaba por el lugar revolviendo basura, sintió un disparo de arma de fuego por lo que decidió adentrarse en el monte donde encontró a la joven desnuda y aún con vida, y aprovechó para violarla. Una vez logrado este execrable propósito dijo que abandonó el lugar tratando de no levantar sospechas.
La reconstrucción del caso
Ayer por la mañana, con la presencia de unas trescientas personas, se llevó a cabo la reconstrucción de los hechos del 18 de noviembre, para lo cual se estableció un importante dispositivo de seguridad instalando vallados en el lugar donde fue asesinada Leticia, controlado por efectivos del Cuerpo de Granaderos, plantel de perros, policías seccionales y de Radio Patrulla.
De acuerdo a lo informado, en esta reconstrucción quedó en claro que el autor material del homicidio, es decir quien efectuó el disparo que significó la muerte de la niña, fue el joven de 18 años, Juan Carlos Busnelli Marenales.
El otro involucrado fue el primer procesado por este caso, un hombre de 37 años de edad, de nombre Ruben Julio Domínguez da Luz, conocido por el apodo de «El Caramelero» ya que se dedica entre otras cosas a vender caramelos en los ómnibus. Pero este sujeto es titular también de una pensión de minusválido, aunque se asegura que no sufre de ningún tipo de disminución de sus capacidades físicas ni mentales. Incluso solía pasearse en silla de ruedas, aunque no la necesitaba para nada. Este tenebroso individuo fue junto al autor material del homicidio, principal ejecutor del terrible episodio. Hubo un menor también que ya fue pasado al juez de Menores y otro cómplice de 20 años que se mantiene prófugo pero que está plenamente identificado y su captura es solamente cuestión de horas.
Venganza
En la reconstrucción efectuada en el Monte de la Francesa, los dos detenidos manifestaron al juez Charles que actuaron de esa manera por venganza, que lo que hicieron no tiene relación con las drogas ni con la propia adolescente. Algunas versiones provenientes de fuentes confiables expresaron que los feroces homicidas y protagonistas habrían declarado en el momento de la reconstrucción que ya tenían de una forma u otra decidido matar a Leticia por que lo hacían para vengarse de su padre que les habría comprado un video y un televisor y no se los habría pagado. Estas tremendas declaraciones de los dos detenidos indignaron sobremanera a todos los que las escucharon.
En la víspera se realizó además la prueba de ADN a los ya procesados cuyo resultado estaría pronto en los próximos días. De todas maneras el juez actuante entendió que de acuerdo a lo visto y oído en la reconstrucción del trágico episodio, tenía elementos más que suficientes para procesar a los culpables.
Conmoción en la zona
La reconstrucción del hecho y el procesamiento de la mayoría de los implicados en esta trágica historia, ha conmocionado a toda la zona de Colón y Lezica, cuyos vecinos durante estos casi cuatro meses no dejaron de reclamar a las autoridades por una dilucidación del caso, que se identificara al o los culpables, y que todo el peso de la ley cayera sobre los responsables. Ayer mismo, mientras muchos lloraban emocionados por la situación, no dejaban de manifestar que la consigna ahora es por que no haya más Leticias, que nunca más una familia uruguaya tenga que sufrir lo que la familia de Leticia ha sufrido y seguirá sufriendo seguramente. Para ello -manifestaron- es necesario que haya más seguridad en los barrios.
Horas después, los dos procesados salían desde el edificio de los tribunales en la calle Misiones, rumbo a la cárcel. Caso resuelto. El dolor de la familia por la pérdida, sin embargo, no se resuelve tan fácilmente. *
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