Brutal apaleamiento policial dejó a un salteño impedido
Ahora se encuentra en Montevideo donde le deberán hacer una resonancia magnética que profundizará la enjundia de sus lesiones neurológicas en tanto está en marcha una denuncia penal patrocinada por el doctor Carlos Barreda contra los policías que, según sus versiones, le propinaron el bárbaro apaleamiento.
Se llama Juan Carlos Da Rosa y afirmó a la prensa salteña que «me interesa que se conozca la verdad de los hechos. En algunos medios me calificaron de ‘Rambo’ y de mala persona, y no es así. Habría que buscar la verdad de los hechos. Ver el procedimiento de la Policía, que entró a mi casa y me sacó como un delincuente, siendo que no tengo ningún antecedente. Supuestamente me rompieron todo lo poco que tenía (eso me lo contaron, porque no lo pude ver); y yo no agredí nunca a un vecino ni a la Policía».
«Ellos -agregó- llegaron y me sacaron como una bolsa de trapo. Todo el procedimiento se hizo abajo. Del primer golpe que me dieron en la espalda me dejaron inválido. Hace 20 días que no camino; yo quiero salir caminando de aquí. Ellos, aunque tienen uniforme, deben saber que tampoco son Rambo. Porque yo tuve formación militar también, y a mí nunca me enseñaron a golpear gente para dejarla incapacitada. Y quiero que el jefe de Policía, como el habla muy bien a veces por radio y televisión, que aplique todas las sanciones que correspondan».
Por disparar tiros al aire
«Hace 15 o 20 días, yo caminaba. Ahora no puedo caminar, porque cometí un error, personal mío, y la Policía fue y me sacó como un guerrillero, diciendo que tengo armas de guerra, lo que no es así. Tengo un arma que está registrada, porque mi tarea es de sereno. Sí tengo dos armas antiguas, que las tenía colgadas en la pared. Supuestamente las decomisaron, porque dicen que eran armas de guerra. No tengo más nada que decir…».
Según la versión obtenida por LA REPUBLICA, el haber descubierto la infidelidad de su cónyuge le habría desatado un estado de desasosiego y la ingesta de alcohol. La rabia y la impotencia ante la situación vivida lo llevaron a descargar algunos tiros al aire. La convocatoria de la Policía por parte de unos vecinos y el ingreso a su propiedad sin orden de allanamiento terminó la historia en las severas lesiones que lo obligan a permanecer hospitalizado. Tiene un aparato para mantener el cuello en quietud, no mueve el brazo izquierdo, el derecho está entubado para recibir suero y medicamentos.
«Me llamo Juan Carlos da Rosa y vivo en Andrés Latorre a la altura del 2500, en un predio que pertenece a la familia de Fernández Peláez, donde termina el Barrio Federico Moreira». Refiriéndose a las armas que tenía en su domicilio sostuvo que tenía «un revólver Tiber, que está registrado y tengo los papeles; un bastoncito de madera que lo uso cuando hago tareas de sereno; un Montecristo, para el cual no vienen más balas para usarlo; una escopeta antigua, de 40 años, y una daga casera, que yo tengo en un rinconcito ahí, donde tengo un pabellón patrio. Tengo una fotografía con los restos humanos aquellos que yo encontré enfrente a donde vivo; y no tengo más nada que decir, de tener armas de guerra o una cosa así».
Narró asimismo que «yo me arrodillé para entregarme al policía, porque no quería tener conflicto con nadie. Y me pegó con el fusil, en la espalda. Caí cuerpo a tierra y quedé boca abajo. Y ahí se hizo todo el proceso (procedimiento) boca abajo. Quedé inmóvil, incapacitado. Después fueron arrastrones, cinchones, mitad del cuerpo en el calabozo, mitad fuera del calabozo. Esa tremenda descarga eléctrica en el cuello, que no sé que un dolor en la columna duela tanto así».
Fuentes acreditadas explicaron a LA REPUBLICA que Da Rosa es un individuo tranquilo, trabajador y de reconocida honestidad que se desempeña como sereno, luego que se retirara como militar. El infeliz suceso conyugal derivó en que ahora no pueda caminar.
Investigación administrativa
Sobre el tenor de lo denunciado, el inspector mayor Julián Rodríguez, jefe de Policía de Salto, confirmó la existencia de una investigación administrativa que se está procesando sobre un caso de arresto y presunto castigo físico a un hombre mayor de edad, quien dice haber sido golpeado en su casa por funcionarios del ATA, luego trasladado a la Seccional Segunda y finalmente llevado al Hospital Regional Salto, donde permanece desde el mes pasado con graves lesiones en la columna vertebral, que le han dejado parcialmente inválido hasta el momento.
«Se trata de un hombre, mayor de edad. Ese tema está en una investigación administrativa ordenada por esta Jefatura y a su vez en ese momento se dio participación a la Justicia competente. Nosotros no vamos a ampliar comentarios pues estamos impedidos formalmente de hacerlo, dado que está en la etapa del presumario judicial, que tiene carácter de secreto. Tenemos el caso en mente y dimos participación a todos los que teníamos que dar. Es decir: instruimos la investigación interna y de inmediato pusimos el caso en conocimiento de la Justicia».
Ahora está en marcha una denuncia penal patrocinada por el abogado Carlos Barreda, en la cual da cuenta a la Justicia de lo ocurrido y reclama la pertinente responsabilidad del instituto policial y de los funcionarios que agredieron a Da Rosa dejándole las lesiones que hoy lo mantienen imposibilitado. *
Compartí tu opinión con toda la comunidad