Internos amotinados

Sesenta menores de la Colonia Berro durmieron en Libertad

Aproximadamente a las 14 horas, la Jefatura de Canelones recibió una llamada procedente de las autoridades del Iname, donde solicitaban ayuda inmediata para contener a los internos de la Escuela Educacional Dr. Berro, ya que se habían amotinado, y estaban protagonizando un gran desorden.

Atento a ello, fue enviado al lugar un importante número de efectivos policiales, destinados a reforzar la guardia de los alrededores y así evitar posibles fugas. Dentro del establecimiento todo era un desorden; correrías, gritos, llantos, golpes y amenazas, dejaban a los efectivos policiales, a los familiares de los internos y a los curiosos que se acercaron al lugar, en una gran expectativa.

Según se supo, cuarenta menores tomaron a dos compañeros como rehenes, utilizando para amedrentarlos palos y piedras.

Luego de varios minutos, decidieron llevarlos al techo del edificio, conjuntamente con dos garrafas de supergás, las cuales cubrieron con cartones y diarios, y amenazaron con volarlas.

Observando que la situación se complicaba aún más con esta serie de amenazas, el director del centro de reclusión de máxima seguridad de la Colonia, licenciado Sergio Migliorata, intentó disuadir a los amotinados, pero éstos hicieron caso omiso a lo que se les hablaba.

El tiempo pasaba y no se encontraba una posible solución; por esta razón llegó al lugar un carro de bomberos para extinguir cualquier tipo de foco ígneo que pudieran provocar los menores.

Los funcionarios que aún se encontraban en el interior del predio comenzaron a salir lentamente, pero el caos se mantenía.

Las fuerzas de choque del grupo GEO se preparaban para ingresar y acabar con el motín, amagaron varias veces para que los menores se arrepintieran y dieran marcha atrás en su acción, pero al parecer éstos no estaban dispuestos a rendirse.

Utilizando balas de goma y gases lacrimógenos, ingresaron al local y redujeron a los amotinados, logrando tomar el control de la candente situación.

Palos, cortes del tipo carcelario, piedras y vidrios rotos quedaron desparramados por el suelo, en clara señal de que el motín había llegado a su fin.

Durmieron en Libertad

La Colonia Berro quedó semidestruida; las paredes presentaban grandes boquetes, las rejas y los alambrados estaban destrozados, y varias celdas eran inhabitables. Esto llevó a que las autoridades de la Policía, tomaran la increíble decisión de trasladar a un grupo de 60 reclusos -entre ellos los más peligrosos-, a la «parte vieja» del Penal de Libertad. El traslado de los internos se realizó en horas de la noche en un largo convoy que contó con camionetas, camiones, patrulleros y efectivos en moto.

En las próximas horas se desarrollarán varias reuniones, para establecer las normativas que se llevarán adelante para la recuperación, aunque sea parcial, de la Colonia destruida. *

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