Cuesta creerlo

Increíble agresión sexual a un niño de 5 años por dos de sus compañeritos de guardería

En la guardería no se percataron de la gravedad de lo que había ocurrido, según le dijo a este corresponsal el director del establecimiento. En la Jefatura Departamental del Iname, hasta dos semanas después del hecho, no estaban al tanto de lo ocurrido. La Justicia se encuentra investigando un estremecedor caso que se registrara el pasado jueves 5 de febrero en la guardería de verano que funciona en la Escuela Pública N° 52 de Piriápolis.

Allí concurren cada día decenas de niños provenientes de familias que trabajan durante la temporada, en un servicio que se presta mediante convenio entre Primaria y la Intendencia Municipal de Maldonado, y que deja de funcionar precisamente este fin de semana.

Lo que sorprende de este caso es la violencia con que dos niños de sólo 6 y 7 años atacaron a otro compañero de 5, sin que nadie dentro del establecimiento escolar se percatara de la gravedad de lo que ocurría, ni prestara asistencia inmediata al agredido que quedó con marcas y lesiones incluso en su propio rostro.

Fue en el baño

Paola, de 23 años, es la madre de dos pequeños de 5 y 6 años que concurren diariamente a la guardería de verano que funciona en la Escuela Pública N° 52 de Piriápolis.

Poco después de la hora 16:00 del jueves 5 de febrero, sus hijos retornaron a casa, como cada día, con la diferencia de que algo extraño les había pasado. El más pequeño, de tan sólo 5 años «estaba raro», y presentaba evidencias en su rostro de haber sido agredido. Su hermano de 6 no dudó en narrar a su madre lo que había ocurrido en la guardería después del mediodía con su hermano.

El pequeño había sido «tomado» por dos compañeros de 6 y 7 años y había sido introducido a la fuerza en uno de los baños de la escuela. Allí lo sometieron a una feroz golpiza, para la que incluso utilizaron un trozo de madera; pero no sólo eso, uno de ellos hasta le bajó los pantalones al pequeño intentando -aunque no pueda creerse- agredirlo sexualmente con sus propias manos.

El pequeño atacado, tras varios minutos de sometimiento a un verdadero calvario, salió del baño llorando y claramente marcado en su rostro y otras partes del cuerpo. Sin embargo, nadie se habría percatado de la gravedad de lo ocurrido en la guardería, según le dijo a este corresponsal el propio director del establecimiento. «Dos niños golpearon a otro niño… fue una agresión nomás, lo patearon al niño», dijo escuetamente. En esas condiciones, junto al hermano retornó a su casa pasada la hora 16:00.

Paola primero no supo qué hacer, hasta que decidió concurrir a la policlínica de salud pública de Piriápolis, donde un facultativo revisó a su pequeño hijo, constatando marcas de golpes y hematomas en rostro, piernas y otras partes del cuerpo, además de adelantar -tal cual lo había narrado el pequeño agredido y su propio hermano- que probablemente tuviera alguna lesión en la zona anal.

Desde allí la desesperada madre se trasladó hacia la Seccional 11ª de Policía donde radicó la denuncia correspondiente (declaró por más de tres horas), presentando un diagnóstico y el pase al forense expedido por el médico que actuó en primera instancia.

El viernes 6 a la mañana, la joven y su hijo fueron vistos por un médico forense en la ciudad de Maldonado, quien ratificó las lesiones sufridas por el menor, aunque el profesional se negó a efectuar un tacto anal al pequeño «para no provocar más lesiones», según señaló Paola.

Sin que la madre pudiera acceder a la lectura de ninguno de los documentos que iban conformando el expediente, retornó a Piriápolis quedando a la espera de una citación de la Justicia, que nunca llegó.

El pasado martes 17 de febrero, la joven madre por iniciativa propia se presentó en el Juzgado de Paz de la 5ª Sección, con sede en Piriápolis, se entrevistó con la magistrada a cargo y pudo enterarse que la jueza no estaba en conocimiento del tema, aunque posteriormente apareció la documentación «fondeada» en un cajón.

Allí comenzaron una serie de actuaciones y citaciones para echar luz sobre este caso estremecedor que involucra a niños de entre 5 y 7 años de edad, que concurren cada día a un sitio donde se supone que además de alimento y orientación reciben también atención y vigilancia mientras sus padres trabajan. Los dos niños agresores fueron suspendidos de la guardería, según lo confirmó su director. El agredido, aún por estos días padeciendo las consecuencias, sigue concurriendo al lugar, mientras su madre intenta concretar la asistencia de un sicólogo ya que el pequeño presenta algunos cambios en su comportamiento. No se anima a andar solo, ni mucho menos en la guardería. Hasta dos semanas después de ocurrido este sorprendente hecho, la Jefatura Departamental del Iname no estaba en conocimiento del mismo, como así tampoco el área correspondiente de la Comuna de Maldonado que coordina estos servicios cada verano junto a la Dirección de Primaria. *

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