La imponente mafia calabresa perdió a otro de sus jefes

La que hoy figura como la más importante mafia de Italia «la ndrangheta calabresa», sufrió un durísimo golpe cuando la policía arrestó a Orazio De Stefano, uno de los grandes capos de los calanes de Reggio Calabria.

Hace algunos días, los carabineros habían mandado a prisión a Giuseppe Morabito, de 70 años, considerado el «capo mayor», o «capo de los capos», legendario líder de una mafia que se extendió por los cinco continentes.

De Stefano, en el momento que lo apresaron, dijo: «Los felicito, señores», ya que la policía lo había venido siguiendo por más de 12 años, sin lograr hasta ahora, la tan esperada y ansiada detención.

El jefe de Policía de la ciudad manifestó que «se acabaron los mitos de El Padrino, siempre prófugo e inalcanzable».

La historia de la organización criminal se remota a la Toledo del 1500, a la leyenda de los caballeros españoles, que se utiliza en las ceremonias de iniciación de los llamados «hombres de honor» de la ndrangheta.

La mafia calabresa se diferencia de la Cosa Nostra siciliana por contar con una organización más horizontal que da mucha autonomía a los clanes y permite la participación de mujeres, las conocidas «sorelle d’omertà«, o «hermanas del silencio».

Orazio De Stefano es hijo de una acaudalada familia de la mafia calabresa que lo hizo estudiar en la facultad de Economía, aunque nunca se recibió.

El ahora detenido tenía tres hermanos, los cuales fueron asesinados en diferentes ajustes de cuentas.

La mafia calabresa domina el mercado mundial del tráfico de cocaína con sus socios, los narcos colombianos. Abastece de mercadería a la Cosa Nostra siciliana, a la Camorra napolitana y a la sacra corona unida de Puglia. *

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