En Soriano siguen carneando lo ajeno
En Soriano siguen carneando ajeno. Al carnero Gran Campeón y al jabalí del zoológico, se suman ahora 11 corderos y 8 ovejas arreadas sin permiso desde un establecimiento rural de Santa Catalina.
Los propietarios de los animales, cuando se dieron cuenta de la falta de 11 corderos y 8 ovejas, los que fueron avaluados en $ 20.800, dieron inmediato aviso a las autoridades policiales de la jurisdicción.
Efectivos de la comisaría local, conjuntamente con personal de la Brigada Especial para Prevención y Represión del Abigeato (Bepra), inmediatamente iniciaron las investigaciones y poco después se procedió a la detención de tres hombres.
Tras la indagatoria policial, uno de ellos aceptó haberse llevado «sin autorización de su empleador» 10 metros cuadrados de lona verde y un farol.
De los allanamientos efectuados por la Policía, además de estos efectos, se encontraron 22 kilos de carne ovina en trozos, efectos para faena, un freezer, y 10 kilos de grasa, aportando el detenido su versión sobre la procedencia de la carne, la que se trata de verificar.
La carne incautada fue inspeccionada por un veterinario, que la declaró apta para el consumo humano, por lo que tras la intervención de la Justicia competente se dispuso que fuera entregada a entidades de beneficencia de la zona. En tanto, se dispuso la libertad bajo emplazamiento de los detenidos.
Las vaquitas son ajenas
Pero no sólo en Soriano el abigeato está «de moda». En el barrio Monterrosa, en el oeste del Montevideo rural, desaparecieron misteriosamente veinte vacas que estaban de pastoreo en un campo arrendado y a cuyo cuidado trabajaban dos empleados. En total, el propietario de los semovientes tenía 54 cabezas en el lugar, aprovechando las pasturas del verano en ese campo arrendado específicamente para ello.
Las penas son de nosotros
Los dos modestos trabajadores advirtieron el faltante de las 20 vacas, y con lógica alarma salieron siguiendo el rastro de los animales. De acuerdo con lo denunciado ante las autoridades policiales, les siguieron el rastro desde el campo que se encuentra en camino San Fuentes, hasta no muy lejos de allí, en el Camino del Bajo de la Petisa en Pajas Blancas. Allí perdieron totalmente el rastro de los animales. Ahora su preocupación es que el valor de las reses supone un monto muy importante de dinero, y se sienten responsables por la pérdida, ya que estaban bajo su responsabilidad. *
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