"Todo bicho que camina va a parar al asador"

Luego del Campeón Corriedale, le tocó al jabalí del zoológico

Cazar un chancho jabalí no está prohibido ya que es considerado una plaga nacional e incluso se suele convocar a jornadas de cacería de estos bichos depredadores en varias regiones del país. Pero cazarlo en los predios del zoológico municipal es otra cosa. Esto sucedió días pasados en el zoológico de Mercedes, cuando los funcionarios municipales se encontraron solamente con la cabeza de una hembra de chancho jabalí que allí se exhibía al público.

Primero fue el carnero

Días pasados se produjo el insólito caso de abigeato registrado en Villa Soriano cuando el Carnero Gran Campeón Corriedale de la última exposición Rural del Prado terminó convertido en chorizos y milanesas a manos de dos hombres.

Ello significó una gran pérdida para el propietario del animal, no solamente porque estaba avaluado en más de dos mil dólares, sino por el perjuicio económico que significó el sacrificio de reproductor todavía con mucha «vida últil» en su haber.

La decapitaron

A este hecho se le suma ahora el sacrificio del ejemplar de jabalí que se exhibía en el zooológico de Mercedes. Sorpresa mayúscula fue para los funcionarios municipales que cuando se disponían a comenzar una jornada laboral se encontraron solamente con la cabeza del animal, sin hallar siquiera rastros de su cuerpo.

El zoológico municipal se encuentra a escasos quilómetros de Mercedes, en el parque Mauá donde se erige el castillo que recuerda la figura del Barón de Mauá, banquero brasileño que se asentó en esta zona del país en el siglo XIX. Seguramente aprovechando la tranquilidad de la noche estos cazadores inauguraron una nueva modalidad de caza furtiva, con el mínimo esfuerzo de trasponer los alambrados del zoológico hasta llegar a la jaula del jabalí que terminó decapitado.

Este nuevo hecho ocurrido a pocos días del insólito abigeato ocurrido en la histórica Villa Soriano, viene siendo el comentario de los mercedarios, donde no faltan diferentes conjeturas. Lo cierto es que el animal amaneció decapitado sin aparentes rastros de dónde fue a parar su cuerpo, quizá convertido en nuevos chorizos o milanesas, aunque esta vez más criollas que las del carnero de «la histórica». *

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