Misterioso robo y devolución de un sapo

Un sapo de bronce fue robado de una plaza coloniense y dos meses después abandonado en las costas del arroyo La Caballada. Quiénes, por qué, cómo y para qué se lo llevaron y luego lo devolvieron, ya es parte de uno de los más intrincados e inexplicables misterios que enfrentan los hombres de la inteligencia policial lugareña.

Desde hace dos meses en Colonia del Sacramento no se hablaba de otra cosa. «¿Te enteraste que robaron el sapo?» era el tema repetido entre los vecinos. Y el asunto no solamente se hablaba en las ruedas de mate, o en los almacenes, sino que también había trascendido a los medios de comunicación locales que, indignados, comentaban la desaparición del sapo.

Una figura emblemática

El batracio en cuestión que tenía sublevada a la población coloniense, especialmente a los más «veteranos», es una enorme figura de bronce recubierta con una pátina verde oscuro de un hermoso ejemplar de la especie que hasta fines del año pasado y desde hace muchísimos años formaba parte de la estatuaria de la plaza principal de la ciudad, la 25 de Agosto. La figura estaba montada sobre una base de metal en una fuente y por su incidencia en el paisaje del céntrico paseo coloniense, esta plaza a nivel popular se conoce precisamente como «la plaza de los sapitos».

Una noche de diciembre del año pasado, un grupo de desconocidos y amigos de lo ajeno -se supone porque sería una ímproba tarea para una sola persona- aprovechando el estado de abandono que presenta dicho paseo público, rompieron con martillo y cortafierro la base metálica y simplemente se llevaron el sapo lo más campantes.

No les importó que el sitio en el que estaba emplazado el simpático animalito estuviese a escasos metros de la Jefatura de Policía, donde siempre, a toda hora del día como es lógico hay guardias en sus puertas principales.

Reaparición entre pastizales

De la misma misteriosa forma en que se produjo el hurto, tuvo lugar también la inesperada reaparición del sapo de la plaza. Hace unos días un vecino que transitaba en las proximidades del arroyo La Caballada, en los accesos a Colonia, vio con sorpresa una mole verde tirada entre piedras y pastizales de la costa. Se acercó a ver de qué se trataba y cual no sería su sorpresa al ver que lo que allí estaba era nada más y nada menos que el emblemático batracio de la plaza.

Inmediatamente el hombre pidió ayuda a algunos vecinos y entre todos cargaron el sapo en una camioneta y alborozados lo llevaron hasta las oficinas de una emisora de radio local donde lo dejaron en custodia hasta que las autoridades tomaran cartas en el asunto.

Ahora el sapo volvió a manos municipales y la población espera no sólo que sea devuelto a la fuente de donde lo sacaron sino que la Intendencia disponga de elementales cuidados para evitar que el hecho se repita. *

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