Simuló el robo de su automóvil y quiso ejecutar y cobrar la póliza
El hombre había intentado vender su Renault 11 de todas formas. Clasificados en los diarios, botellita de plástico en el techo y hasta el simpático cartelito de «me venden» con un número de teléfono pegado en el parabrisas trasero. Pero no hubo caso. No pudo encontrar el cliente y el vehículo cada vez se le desvalorizaba más. Y entonces «se le prendió la lamparita».
Llamó al portero del edificio donde vive, y como los porteros casi siempre saben de todo un poco, le preguntó si conocía a alguien que le pudiera hacer desaparecer su auto. Como el portero aceptó, le dejó las llaves y aprovechó para viajar al Interior a descansar un poco. Cuando regresó, constató que su Renault 11 no estaba, por lo que dedujo que el portero había cumplido con su palabra.
Denunciando el hecho
Decidió entonces el 15 de noviembre del año pasado presentarse en la seccional policial denunciando el robo de su vehículo para llenar las formalidades que le permitirían después cobrar su póliza en el Banco de Seguros del Estado.
Finalmente ayer, el hombre tenía fecha para cobrar los pesitos del seguro y feliz porque al fin y al cabo la maniobra había sido más fácil de lo que pensaba, se estaba preparando para ir al banco cuando tocaron el timbre en su domicilio de Pocitos y eran los agentes del Departamento de Automotores que venían a visitarlo.
Todo se sabe
La maniobra había quedado al descubierto. El inicio de las actuaciones tuvo lugar cuando personal de Automores inspeccionó un taller mecánico en la calle Los Ceibos, ubicando allí el motor del referido auto y otras partes, constatando que se encontraba denunciado por hurto.
A raíz de ello interrogaron al tallerista sobre cómo había llegado allí dicho motor y éste contestó que había sido contactado tiempo atrás por el portero de un edificio del barrio de Pocitos para desarmar y desaparecer el Renault, quien le entregó las llaves, las que luego le reintegró al terminar el encargo.
Tarde o temprano
Confesó que él se quedó con el motor y otras partes y el resto fue recogido como chatarra. Interrogado el portero sobre el asunto ratificó los dichos del tallerista, indicando que el dueño del vehículo le había pedido que contactara a alguien para desaparecer el coche.
Los tres involucrados en esta maniobra que ayer al cierre de esta edición se encontraban declarando ante el juez en lo Penal de 8vo. Turno fueron identificados como NVG, el propietario del vehículo, oriental, casado de 66 años, WGBC, el portero, oriental, casado de 37 años y FDGR el tallerista, oriental, soltero de 36 años. *
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