Conmoción en Villa Rodríguez tras el asesinato de una liceal
Mariana Rabinovich – San José
Eran aproximadamente las 10 y 30 de la pasada jornada cuando María del Carmen Ferreira, de 15 años, caminaba por la calle Diego Lamas con tres amigas. Volvían de pasear por la feria que clásicamente se realiza en el pueblo todos los viernes.
Un testigo presencial del sangriento episodio relató a LA REPUBLICA cómo fue que se sucedieron los hechos que terminaron con la vida de María del Carmen: «Cuando las jóvenes caminaban fueron interceptadas por este joven, que sacó un arma y se puso como a jugar. Estuvo unos minutos con el arma en la mano y amenazaba a todo el que pasaba. Después tiró tres veces consecutivas».
Los tres proyectiles hicieron impacto en el cuerpo de la jovencita, que cayó al suelo ya sin vida, ante la mirada de sus amigas y los demás transeúntes. Acto seguido se escuchó un cuarto disparo y vieron caer al matador, de apellido Hernández. Según las informaciones recabadas, la chica había sido novia de su homicida, pero lo había abandonado por su violento comportamiento.
Hernández, según señaló a LA REPUBLICA una autoridad educativa de la zona y los propios amigos de la muchacha, la había atacado en varias ocasiones.
Días atrás, incluso, la había amenazado con un cuchillo. Por ese motivo, la Policía local lo había detenido y puesto a disposición de la Justicia. El magistrado actuante había determinado que era necesario que Hernández realizara un tratamiento psiquiátrico. Y en eso estaba, según las informaciones. El muchacho, gravemente enfermo de los nervios, se encontraba medicado, pero en libertad.
Luto liceal
Las fuentes consultadas explicaron que para cometer el crimen el joven le robó el arma de reglamento a su hermano policía.
Tras el crimen, las clases en el liceo de Villa Rodríguez debieron ser suspendidas por el lógico estado de shock y angustia que sufrieron los compañeros de María del Carmen.
La joven cursaba el segundo año e integraba una conocida familia del lugar. Tenía seis hermanos. En las primeras horas de la tarde, un equipo interdisciplinario de Secundaria se reunió en el local estudiantil, ubicado a dos cuadras de donde ocurriera la tragedia, para intentar brindar apoyo psicológico a los liceales.
El asesino se encontraba al cierre de la presente edición internado en el CTI del Hospital de San José.
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