Quiso asaltar; lo filmaron, huyó y lo condenó una media de mujer
El pasado 21 de enero dos desconocidos ingresaron a la sucursal Belloni del Banco de la República Oriental del Uruguay portando armas de fuego de grueso calibre con las cuales amenazaron a los empleados. Al darse cuenta de que estaban siendo filmados por el sistema de seguridad, uno de los asaltantes preguntó si efectivamente la cámara los estaba filmando a lo que se les respondió que efectivamente así era. Sin más palabras optaron por darse a la fuga sin concretar su propósito.
Ahora en el Mercado Modelo
Cuarenta y ocho horas después los mismos desconocidos se presentaron en otra sucursal de la entidad bancaria oficial, esta vez la del Mercado Modelo, y como en la anterior oportunidad portando armas de fuego procedieron a atar a los empleados. Fue en ese momento en que uno de los maleantes notó que lo estaba filmando una cámara de seguridad y volvió a preguntar si era así efectivamente. Al respondérsele que sí ambos tomaron las llaves del local y se dieron rápidamente a la fuga, también en esta oportunidad sin concretar sus propósitos de adueñarse de lo ajeno. A esta altura de los acontecimientos, el rostro de los dos hasta entonces frustrados asaltantes estaba ya en manos de las distintas brigadas que trataban de echarles el guante antes de que buscaran una tercera oportunidad.
Una media que lo condena
Fue así justamente que efectivos de la Brigada de Asaltos detuvieron en la calle en uno de los tantos operativos, a una persona cuyos rasgos fisonómicos coincidían en mucho con los registros de las filmadoras y además llevaba en su bolsillo una media de mujer sobre la cual no pudo aportar explicaciones más o menos coherentes. Con las explicaciones del caso se le invitó a asistir a una charla en dependencias policiales para aclarar las cosas, a lo que, aunque a regañadientes, el hombre aceptó concurrir. Fue identificado como Miguel Angel Bianchi Alvarez, de 49 años de edad, portador de varios antecedentes, el más reciente el uso continuado de certificado público falso y además una condena cumplida en la Argentina de la que una vez liberado hace tres o cuatro meses decidió venirse al Uruguay con un «socio» de nacionalidad argentina que se encuentra prófugo.
El juez en lo Penal de 12º Turno lo procesó finalmente con prisión por un delito de rapiña especialmente agravado en grado de tentativa y un delito de copamiento en reiteración real. *
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