El ministro del Interior cuestionó los anónimos que hablaban de un aumento salarial porque generaron falsas expectativas en la Policía

Stirling: "El incremento lo maneja el equipo económico"

–Ministro: estuvo circulando en medios policiales un anónimo sobre posibles aumentos salariales que determinó que de inmediato el Ministerio sacara una circular. ¿Cómo explica esta situación generada?

–Nosotros estuvimos obligados a sacar una circular en la que se aclara que frente a un anónimo que establecía porcentajes y aumentos de sueldo en el próximo presupuesto, que no correspondían a ninguna realidad y estudio, en tanto la instancia presupuestal hasta ahora no ha sido considerada por ningún ministerio ni por el equipo económico. Lo concreto que tenemos ahora es lo que dijo el ministro de Economía, el contador Alberto Bensión, en la primera reunión del Consejo de Ministros, en la que adelantó que en la rendición de cuentas solamente la Policía y las Fuerzas Armadas iban a tener aumento.

–De acuerdo a lo que usted dice no es posible hablar ahora acerca de cuánto implicaría ese incremento.

–Creo que es bueno que digamos que sobre estos aumentos no podemos generar muchas expectativas por la propia situación que está viviendo el país. Tenemos un déficit de 800 millones de dólares y se están tomando medidas de recorte de gastos. Y estamos viviendo en una sociedad en la que la conducción económica por un lado tiene que distribuir los escasos recursos que hoy tiene el Estado –porque hay una resolución de que no se van a aumentar los impuestos– y por otro la asignación de esos escasos recursos en distintas áreas de la administración pública y privada, con legítimas reivindicaciones a respaldos económicos.

¿Dónde hay legítimas reivindicaciones?: en el sector agropecuario, el sector industrial, el comercial, la salud, la educación, la Justicia, los funcionairos públicos en general, la Policía… Evidentemente no se va a poder contemplar a todos por la situación que está viviendo el país. El gobierno podrá tener respuestas que vayan colmando las expectativas en la medida que haya un crecimiento economico del país en su conjunto. En esa medida, si el país crece, evidentemente habrá recursos para poder distribuir. En las actuales circunstancias no podemos estar esperanzándonos en que va haber aumentos significativos en ninguna de la áreas que hemos comentado.

–Usted dijo que el contador Bensión lo anunció en Consejo de Ministros y el propio presidente Jorge Batlle habló en su discurso del 1º de marzo de atender con particular sensibilidad a la Policía. ¿Cuando usted asume como nuevo ministro del Interior habló con el presidente sobre este tema?

–No. No hablo de este tema porque es obvio que soy absolutamente consciente de que acá no valen las posturas ni populistas ni demagógicas. Yo no me puedo presentar como un ministro que esté planteando al gobierno soluciones salariales para un sector que realmente está sumergido, como es la Policía, porque soy consciente de que no hay recursos para todos los sectores demandantes. Por lo tanto, soy consciente de que el gobierno dará aquellos aumentos que sean compatibles con el equilibrio que necesariamente tiene que haber para generar las condiciones de crecimiento económico.

Si nosotros, a partir de aumentos «generosos» a todos los sectores, vamos contra lo que tanto costó –la estabilidad inflacionaria– evidentemente estamos rompiendo el equilibrio más importante que tiene la actual situación económica y financiera del país. Uno de los atractivos que tiene el país es la estabilidad económica y si nosotros rompemos la estabilidad económica en haras de generar un abultado presupuesto de gastos y sueldos, estamos atentando contra los intereses de los que menos tienen hoy.

Posición personal

–¿Usted como ministro del Interior maneja o dibuja en perspectiva un criterio de ese aumento –no de montos– sobre mejorar a determinados sectores del funcionariado, o entiende que es un aumento que tiene que ser global y parejo?

–Las pautas fundamentales de lo que van ser los aumentos la van dar quienes hoy tienen la dificilísima y delicada tarea de la conducción económica del país. Sobre ellos descansan que la decisiones que tomen repercutan en mantener un equilibrio presupuestal que no afecte la estabilidad económica y la posibilidad de crecimiento. A lo que tenemos que apostar es al crecimiento, y esto es posible en base a un política certera y ponderada en materia de gastos en todo sentido. ¿De qué sería yo partidario? Seguramente en tratar de privilegiar a los que menos tienen. Aquellos sueldos dentro del escalafón policial de quienes hoy menos recursos tienen.

–¿Qué montos se manejaban en el anónimo que motivó la circular?

–Tenemos un ejemplo de un oficial subayundate administrativo. El sueldo básico de ese subayudante hoy son 2.066 pesos, y en el anónimo lo ubicaba en 4.398 pesos, prácticamente un 100 por ciento de aumento. Ahora este oficial subayudnate, con todas las compensaciones y factores que completan el sueldo, recibe un sueldo de 6.594 pesos (líquido 4.921). Por lo tanto esto generaba expectativas que no responden a la realidad.

–¿Cómo y dónde aparecen estos anónimos?

–Distribuidos en distintas dependencias, comisarías.

–¿Hay alguna idea de dónde o con qué fin surgieron?

–No, pero evidentemete este tipo de anónimos generan expectativas en los policías y nosotros lo que tenemos que hacer es hablar con mucha transparencia en que esto es inaplicable: en la Policía y en cualquier otro sector de la adminsitración. ¿Por qué? ¿Porque hay una actitud negativa del equipo económico o del ministro del Interior a impulsar soluciones salariales que estén acordes a lo que legítimamente tienen que ganar? No es por esto, sino porque realmente no se puede actuar con irresponsabilidad frente a esta situación, y el país no da para tener este tipo de aumentos.

Sobre el 222

–¿Sabemos que hay preocupación en la Policía con respecto al futuro del servicio 222?

–Yo creo que uno de los problemas que afectan la estructura misma de la Policía es el servicio 222. En un principio fue conformado como un complemento del sueldo, pero hoy para la inmensa mayoría que practica el servicio se ha constituido casi en un factor más importante que el sueldo. ¿Pero con qué resultados y consecuencias? Hoy el policía trabaja ocho horas y tiene que trabajar seis, siete, u ocho horas más en el 222 para redondear una cantidad que le permita sobrellevar su presupuesto familiar.

¿Pero qué persona puede trabajar permanentemente 15 y 16 horas en un área tan sensible como es la seguridad? Además esto impide que un policía que esté cumpliendo ambas funciones tenga preparación profesional, física, práctica de tiros, hacer cursos… En fin, convertirse cada vez más en un profesional, porque la propia circunstancia ha llevado a que los policías hoy vivan y tengan que trabajar 15 o 16 horas para tener ese nivel de ingreso.

Que se piensa suprimir el 222, eso es imposible. Es imposible derogar el 222 sino que hay que irlo licuándolo en el tiempo y compensando en ese proceso las sumas que deja de percibir por 222 con un aumento de sueldo.

–A medida que vayan aumentado los sueldo se va a ir disminuyendo el 222.

–Claro, eso sería el ideal. Pero por otro lado hay un problema que no deja de ser grave y preocupante y es que todo lo que perciben los policías por concepto 222 no genera aportes. Esto qué quiere decir, que a un policía que se vaya a jubilar por lo que aportó a la caja, no se le va a tener en cuenta lo que este policía percibía como sueldo. El 222 tendría que ir al BPS porque es en el ámbito civil, pero no aporta el patrón, ni la Policía, ni el funcionari
o. Porque si se les computara el aporte correspondiente tanto al patrón como al contratado, eso habría que volcarlo en el costo-hora del 222, y automáticamente lo sacaríamos de competencia con las empresas privadas.

Si nosotros impulsáramos una solución sobre la contribución del aporte social, se llegaría a la pérdida de fuentes de trabjo por el 222: es un círculo vicioso. Todo el sistema necesita mucho dinero para compensar a los policías para que trabajen dos o tres horas como 222, y las restantes tres o cuatro horas se las tendría que compensar en el sueldo. Si llegamos a la obligatoriedad de los aportes, sacamos el 222 y se viene el auge de las empresas privadas.

–¿Cree que ese problema legal tendría que afrontarlo el país en algún momento?

–Es un tema que el país tiene que afrontar y es un tema que está insertado en el corazón de la Policía como uno de los temas más preocupantes. Porque en última instancia si usted por ambos conceptos hoy percibe seis o siete mil pesos, mañana cuando se jubile va a cobrar por los 3.500 pesos que aportó.

La reestructura

–¿En qué instancia se encuentra el reclutamiento de gente joven para la parte administrativa de las comisarías en Montevideo?

–Estamos terminando el proceso de calificación. Son 4.100 personas que han calificado y ya se han hecho las pruebas de informática. Ahora comienzan a hacerse los análisis de esas pruebas realizadas bajo seudónimos. Ahora viene la segunda parte y creo que en las próximas semanas podremos contar con esas 170 personas en las comisarías de Montevideo, de forma tal que podamos contar con esa misma cantidad de policías ejecutivos para realizar tareas en la calle.

Por otra parte estamos instalando la red informática en todas las seccionales y estos nuevos funcionarios tendrán a su cargo la tarea de tomar declaraciones, expedir certificados y constancias, en la búsqueda de elevar los niveles de atención al público y, fundamentalmente, elevar la calidad de lo que estamos registrando.

–También esta esa otra instancia del llamado a abogados jóvenes a la Escuela Nacional de Policía.

–Se presentaron 56 abogados, muchas mujeres, para el cargo de oficial subayudante. En los próximos días se comienza a analizar los currículum y después comienza un curso de seis meses en régimen de semiinternados. Al finalizar, se elegirán 30 que serán los ayudantes suboficiales que irán a cumplir tareas en cada comisaría. Esto quiere decir que los comisarios podrían tener un abogado para que las acciones de la Policía se ajusten cada vez más a derecho. Esto favorecerá el relacionamiento con los jueces, pero fundamentalmente servirá para mejorar la calidad de información y pruebas que se les dan a los jueces.

El plantel entero de perros antinarcóticos «jugará» su partido durante el clásico

–Días atrás mantuvo una reunión con los presidente de Nacional y Peñarol, ¿qué temas se trataron?

–Yo agradezco la deferencia de Juan Pedro Damiani y Dante Iocco de haber aceptado mi invitación para hablar sobre temas relacionados a la violencia. Ellos están tremendamente preocupados por temas que emergen a veces en filas de Peñarol y Nacional con algunos elementos de los que constituyen las barras bravas, que felizmente no son todos, pero que generan cosas muy negativas. Estas personas han distorsionado el sentido de lo que tiene que ser una barra de aliento y se han convertido en grupos violentistas que, en última instancia, desarrollan no su adhesión al club con el cual están comprometidos sino actitudes de intolerancia y de violencia.

–¿Hay disposición de la directiva de esos equipos en erradicar esto totalmente?

–Hay disposición, pero más que disposición de ellos, hay una decisión de la Policía de intervenir con la mayor firmeza, dentro de las coordenadas legales, con todas aquellas personas que se expresen violentamente dentro de un estadio.

Para este próximo partido se va a hacer control de drogas con personas idóneas en materia de represión de narcóticos y se llevará el plantel completo de perros de la División de Narcóticos. Se impedirá el ingreso de personas alcoholizadas o drogadas al Estadio. Y dentro del Estadio se estará en los cuatro baños, y en los lugares en donde hoy se denuncia la presencia permanente de fumadores y gente que está vincualda a la droga.

–¿Cuántos funcionarios van a movilizar?

–Entre 600 0 700 funcionarios, normalmente son menos. Damiani y Iocco habían definido a este partido como de alto riesgo porque unos iban a querer dar la vuelta olímpica y otros a impedirla. Esto se dilucidará deportivamente, pero en las tribunas estas definiciones no son comprendidas por algunos y ahí comienza la intolerancia. Eso es lo que vamos a impedir que suceda.

Recientemente hemos recibido felicitaciones de la dirigencia del fútbol y de la diplomacia chilena por la ponderación con la que actuó la Policía, no sólo durante el partido sino después acompañando a la delegación hasta que salió del país y a los hinchas hasta que salieron de Montevideo.

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