Un barrio preso de la delincuencia
El Dorado es un barrio situado a las afueras de la ciudad de Las Piedras sobre el Km 24 de las Ruta 5 vieja. Allí un grupo de vecinos, que en su mayoría vive en la calle Reconquista, convocó a LA REPUBLICA para denunciar la situación que vive diariamente.
Al llegar a dicho barrio se puede apreciar que se trata de una zona de gente trabajadora, pero en el aire se siente la tensión y el miedo con el que conviven todos los días.
Al acecho
Desde hace algo más de un año los robos parecen ser algo normal y esperado. A casi todas las familias que viven allí les han robado 2 o 3 veces y dicen que en la última semana se registraron 6 hurtos. Y según dicen eso sucede a cualquier hora. «Te vigilan para saber cuándo estás y cuándo no. Si salís lo hacés con el corazón en la boca y no podés disfrutar de nada, ni siquiera ir a trabajar tranquilo, porque es seguro que si en la casa no quedó nadie, cuando volvés te robaron». El Dorado, como toda la ciudad de Las Piedras, es un barrio dormitorio, sus pobladores parten de sus domicilios temprano en la mañana hacia sus trabajos, normalmente en Montevideo, y no regresan hasta las primeras horas de la noche.
Los vecinos declararon ya estar «hartos de no sólo que te roben sino que lo peor es que al otro día pasan por tu casa y se burlan». Dicen que los presuntos delincuentes son del barrio, en su mayoría menores de edad y que el móvil de los robos sería recaudar dinero para la compra de droga a un distribuidor que también sería de la zona.
Amenazas
Además de las burlas de las que son objetos sufren amenazas, sobre todo las mujeres, principalmente por parte de un menor que habría estado involucrado en el robo de una iglesia de otro barrio de Las Piedras donde, al ser sorprendido, asesinó a una anciana. «El botija te dice: que mirás, mirá que yo ya maté a una vieja como vos y otra no me cuesta nada». Por amenazas de este tipo algunas personas ya no integran el grupo de alrededor de veinte que están buscando una solución al tema. Una de las personas presentes en esta reunión dejó claro en una frase lo que sienten todos: «Estoy cansada de que los chorros dirijan mi vida, las bicicletas de mis hijos ya tienen telarañas porque si los dejo salir a la calle no sé qué les puede pasar».
Más custodia
Dicen que la Policía se ha hecho presente cuando los han robado y que se han efectuado reuniones con el comisario para tratar el tema pero que aún no les satisfacen las respuestas recibidas. La sensación general es de que hay pocos efectivos policiales en el área. «Hay un quiosco policial acá cerca pero a veces llamás o vas hasta ahí y no hay nadie, también hay un policía en moto, pero ¿qué puede hacer solo?».
El nivel de miedo ha llegado a un punto tal entre estos vecinos que mientras dialogaban con LA REPUBLICA se cuidaron de cerrar ventanas y bajar la persiana porque «el de al lado está escuchando y es uno de los que entrega los robos».
Todos armados
Reconocen que han empezado a tener la idea de hacer justicia por mano propia. «Todos estamos armados, acá hay jefas de familia que no pueden estar solas con sus hijos sin tener un arma, porque hasta ahora esperan a que no estés, pero en cualquier momento entran a tu casa contigo adentro y sí están dispuestos a eso».
Por el momento se limitan a denunciar su situación y manejan la posibilidad de «quemar gomas o algo para llamar la atención del Ministerio del Interior, esto es un alerta roja». Dicen que si no son tenidos en cuenta el próximo paso es ir al Parlamento, pero temen que el propio estrés que viven los lleven a tomar las armas o a juntarse para «linchar a los chorros».
Una zona muy amplia
El Dorado pertenece a la Seccional 4ª de la ciudad de Las Piedras. Según el oficial ayudante Fabricio Da Rosa, quien ha estado a cargo de prácticamente todos los procedimientos realizados en esa zona y ha asistido, junto con el comisario Correa, a las reuniones que se realizaron por pedido de los vecinos, la población de su jurisdicción es de aproximadamente 120.000 personas y la cuarta parte vive en el barrio antes mencionado.
Da Rosa -en diálogo con LA REPUBLICA– resaltó la colaboración que han tenido por parte de los vecinos para resolver algunos casos y confirmó que «El Dorado cambió, antes era una zona que no daba mayores problemas». Atribuyó esta situación a «operaciones de saturación» que se han realizado en otros barrios de la ciudad y que derivaron en el desplazamiento de gente de mal vivir hacia zonas donde antes no se prestaba tanta atención. En el futuro asegura «esa gente se moverá hacia otro lugar, porque estamos ejerciendo mucha presión en El Dorado».
El problema es la minoridad
El oficial remarcó que el principal problema de la zona es la minoridad, «que es un tema que no abarca sólo a El Dorado e implica otras cosas. El menor que comete una infracción es sometido a la Justicia y ella resuelve según el caso si el menor es entregado a sus padres o si se entrega al Centro de Acogida del Iname. Después se le hace un expediente y se realiza un seguimiento para ver cómo va saliendo el menor de esa situación. La gente se siente molesta por ese lado, pero nosotros hacemos lo que podemos».
Más personal
Por otra parte señaló que están tratando de brindar a la población «la seguridad que ellos requieren; no es fácil». Según Da Rosa, la Seccional cuenta en esa zona con el personal del destacamento policial que «antes era uno por turno y ahora, por el pedido de los vecinos, son dos, un policía comunitario, un patrullero y policías encubiertos que tienen la función de acercarse a la gente para recabar datos que de otra forma no los obtenemos. Además todas las noches se designa personal que concurre a la zona 2 en bicicleta y 2 en moto, y personal que recorre avenida El Dorado a pie, con el fin de saturar y prevenir. También contamos con el apoyo de Radio Patrulla». Da Rosa también aseguró que no se han desatendido zonas por cumplir con el plan «Verano Azul», hecho que según los vecinos estaba pasando.
Consultado acerca de si el personal que tiene la Seccional es suficiente, Da Rosa responde «y… nosotros siempre pedimos un poquito más».
Tenencia de armas
La coordinadora de las Comisiones de Seguridad Barrial de Canelones, Alicia Rainusso, dijo que la principal preocupación del Ministerio es desarmar a la población, «educar en la forma en que se debe colaborar con la Policía para prevenir, lo principal es prevenir». Aseguró también que el acceso al permiso de porte o tenencias de armas se ha restringido. «Ahora una persona que quiere tener un arma debe justificar hasta en qué trabaja, no le podemos dar permiso a cualquiera, esa una responsabilidad muy grande». *
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