¿Que ángeles de la guarda protegen a Píriz Brum?

Alejandro Ismael Píriz Brum, el delincuente de 31 años de abultado prontuario y sospechoso de haber apretado el gatillo para ejecutar el 17 de agosto de 1998 al joven Andrés Trigo en Colonia, y el 9 de abril de 1999 al narcotraficante Lilo Martínez, en Carmelo, pasó sin consecuencias por el Juzgado de Carmelo donde declaró por el segundo de los homicidios mencionados.

Píriz Brum compareció en esa sede ante el juez suplente de Carlos Colmenero, la doctora Miriam Aquino, y la fiscal Alba Corral. Estuvo defendido por la abogada Magdalena Reyes, la misma profesional que ejerce la defensa del «Marito» Soria, compinche de Píriz Brum, actualmente en prisión en Paraguay.

A mediodía fue trasladado a Colonia del Sacramento, donde fue alojado en un calabozo de la comisaría primera, interinamente a cargo del oficial Cardozo por licencia de su titular, el comisario Miguel Isaza.

Según se informó a LA REPUBLICA desde Jefatura de Policía, Píriz Brum será conducido a la sede judicial de San José, donde deberá responder a un extenso interrogatorio por hechos cometidos en ese departamento en asociación con «El Marito».

Luego será derivado al Juzgado de Canelones, ya que hay firmes sospechas de que Píriz Brum participó del homicidio del empresario Miram Mamprelián, asesinado el 17 de julio del año 2002.

Recién a fines de esta semana retornará a Colonia del Sacramento, donde el juez Gerardo Siri lo interrogará por su presunta intervención en el crimen del joven Trigo.

El comisario Adolfo Hernández, quien junto al comisario Roberto de los Santos dirige en Colonia las investigaciones por ambos crímenes ocurridos en nuestro departamento, manifestó a LA REPUBLICA su «sorpresa» por algunas situaciones que rodean al ahora detenido Píriz Brum.

«Se lo daba por prófugo en Montevideo porque no lo ubicaban, así nos hicieron saber, en sus lugares habituales. Pero ahora fue detenido frente a la vivienda donde había establecido su residencia».

Píriz Brum, entre otros hechos que protagonizó, incluía el traslado al Paraguay de vehículos robados para luego comercializarlos en aquel país. Al regresar, traía droga para distribuir en distintos departamentos, pero básicamente en Colonia.

«En Brasil lo atraparon con un automóvil robado en agosto de 2003, tiene esa causa abierta pero no ha pasado nada. También, un tiempo después, en Montevideo lo encontraron con diversos elementos robados y a pesar del prontuario que posee, tampoco fue procesado… «Parece que tiene demasiada suerte», ironizó el comisario Hernández.

Más preguntas que respuestas

A la luz de estas revelaciones, surgen varias interrogantes:

1- ¿Sólo por tener una buena red de conexiones en el mundo del delito puede Píriz Brum moverse dentro y fuera del Uruguay tan a sus anchas?

2- ¿O, por el contrario, tendría otros «escudos protectores» en otras esferas de más alto vuelo?

3- Aceptando que Píriz Brum entre otros «trabajos sucios» cumpliría el de sicario, y así habría acontecido en los casos de Martínez y Trigo, ¿al servicio de qué interés actuó? ¿Quiénes y por cuánto lo contrataron?

4- En el caso Trigo está probado que la novia del muchacho, la procesada Karina Carro, ofreció a un ex policía la suma de 4.000 dólares para que le «diera un susto» a su ex pareja. ¿De dónde sacaba esa suma una muchacha que era modesta empleada de un almacén de barrio, con un sueldo de 1.300 pesos por mes? Si, como no ha sido desmentido, Karina mantenía «vínculos» sentimentales con alguna jerarquía de una repartición pública local, ¿podría haber salido de allí parte o todo el dinero para ese «encargo» como, se insiste en señalar, lo obtuvo para adquirir su propio automóvil por un valor de 9 mil dólares?

Habrá que aguardar hasta el fin de semana para saber si «la suerte» continúa acompañando a Píriz Brum en su periplo por los juzgados. *

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