Robaron joyas y terminaron presas en la cárcel Piedra de los Indios

Dos montevideanas de 21 y 31 años respectivamente decidieron visitar la histórica ciudad de Colonia del Sacramento, practicando la modalidad de «turismo delictivo», con la esperanza de conseguir algún botín más o menos importante que les permitiera pasar unos cuantos días disfrutando de la privilegiada geografía regional.

Para cumplir con el plan trazado, las dos elegantes damas se vistieron con las mejores pilchas de su guardarropa, buenos perfumes y maquillaje sobrio pero ajustado al perfil de cada una y salieron a recorrer las calles céntricas, de donde recibieron más de un encendido piropo al paso de algunos colonienses locatarios y porteños de visita en la ciudad. Ello les confirmó que estaban listas para iniciar su «trabajo».

Fue así que llegaron hasta una importante joyería céntrica ubicada en la calle Artigas, una de las dos principales arterias de la capital departamental y correctamente, como no podía ser menos, ingresaron al local comercial y le solicitaron a la empleada que los atendió que les mostrara varios artículos, especialmente relojes, anillos, etc., pero nada de fantasía ni chafalonía.

Dijeron buscar joyas de calidad. Agregaron que «si se entendían con los precios podrían hacer una compra importante».

En tiempos de vacas flacas, cuando caen a un negocio de este tipo dos posibles clientas con este tipo de inquietudes, lógicamente que hay que atenderlas mejor aun de lo habitual. Así lógicamente lo pensó la empleada que se desvivió por complacerlas, desplegándoles ante sus ojos excelentes piezas de orfebrería.

Una de las mujeres levantó su vista y señalando elegantemente con su dedo índice hacia una vitrina algo alejada del mostrador le preguntó a la empleada: ¿ aquel collar? y agregó, me gustaría verlo de cerca.

La mujer entonces se dirigió hasta la estantería para satisfacer el deseo de la clienta y fue precisamente en ese instante, hábilmente pergeñado por las dos supuestas clientas, al darse vuelta la empleada de la joyería que aprovecharon para manotear tres valiosas gargantillas enchapadas en oro, dándose a la fuga inmediatamente.

Cuando los encargados de la joyería reaccionaron ya no quedaba ni el perfume de las dos elegantes damas, por lo que radicaron la denuncia en la Seccional 1ª aportando datos fisonómicos muy exactos de las dos fugitivas ladronas.

Algunas horas después los «sabuesos» colonienses que salieron tras sus rastros lograron detenerlas mientras ambas como si tal cosa se dedicaban en un auto de alquiler a recorrer como simples turistas las bellezas del lugar.

Las atraparon cuando descendían del vehículo en los alrededores del Real de San Carlos.

Reconocidas por la empleada de la joyería fueron identificadas ambas como Olga Beatriz Lima Ferreira, de 21 años y Claudia Geraldine Borroani Rojas de 31, ambas titulares de generosos prontuarios por hurtos cometidos en Montevideo.

Cuando fueron detenidas ya no tenían consigo las gargantillas que adujeron haberlas entregado a otra persona que habían conocido circunstancialmente.

En el bolso de una de ellas los efectivos policiales solamente encontraron cuatro camisetas deportivas que también habían hurtado de un negocio del ramo que no lo había denunciado por no haberse percatado de ello.

Las dos «forasteras» fueron llevadas ante el juez de Turno que las procesó y les cumplió el deseo de unas largas y gratuitas vacaciones en lares colonienses.

Las cumplirán por un tiempo extenso en el Instituto carcelario de Piedra de los Indios. *

Publicá tu comentario

Compartí tu opinión con toda la comunidad

chat_bubble
Si no puedes comentar, envianos un mensaje