La "quinta pregunta"

Vecinos aseguran haber visto otra persona entrar y salir de la casa del secuestrador

Por su parte, de acuerdo con la encuesta telefónica de opinión efectuada por LA REPUBLICA en su edición de la víspera, 25,9 % de los consultados manifestó creer que el secuestrador de Valentina actuó solo, mientras 74,1% opina lo contrario, es decir que tuvo uno o más cómplices.

Una de las tantas preguntas que aún hoy sigue haciéndose la calle sobre el secuestro de Valentina Simon Ferrari anotada por LA REPUBLICA en su edición del pasado viernes 9 de enero planteaba que «una mujer denunció a la Policía que vio a otra persona que no era Marizcurrena ingresando en la casa donde estuvo Valentina» .Y agregaba la interrogante: ¿por qué no se habla de ese hecho?

¿Qué pasó con la denuncia hecha a la Policía?

El propio fiscal Luis Bajac, haciendo referencia a este tema sobre la posibilidad de que el secuestrador haya realmente actuado solo o aún existan otros cómplices en las sombras, expresaba en la víspera su convencimiento de que esta persona actuó sola y dijo para reafirmarlo que «en ningún momento el testigo ni la chica hablaron de dos personas, hablaron de una sola, incluso relatan todo como fue. Primero el atropellamiento a la moto, el forcejeo, cómo la introdujo, el uso de la picana para inmovilizarla y que no se defendiera».

Respecto a la denuncia de una vecina que dijo haber visto a otra persona, además del detenido, ingresando a la casa donde estaba Valentina, el fiscal Bajac expresó que «la Justicia no tuvo acceso a esa declaraciòn y ni siquiera la escuchó, por eso no puede considerarla».

Sin embargo, la declaración fue realizada en los primeros momentos a la Policía actuante en el lugar por una señora funcionaria de «Residencia Casablanca», un instituto de salud geriátrico ubicado dos o tres casas por medio, por la misma vereda, de la finca de Coronel Mora donde habría estado secuestrada Valentina los veinte días.

La vecina ratificó su declaración

LA REPUBLICA estuvo en el lugar y fue atendida amablemente por la responsable de la residencia, quien avaló nuestra presencia frente a su empleada para que reiterara sus dichos a nuestros cronistas, pero la señora A. (cuyo nombre no damos a pedido de parte), si bien se negó a efectuar nuevas declaraciones afirmó que su denuncia ya la había hecho a la Policía sobre esa otra persona que vio entrar a la casa además de Juan Carlos Marizcurrena.

Agregó que no quería hablar con la prensa porque pensaba que después iban a venir otros y otros y no iba a poder vivir tranquila. De todas formas, sus dichos confirmaron el dato que estábamos justamente buscando, es decir, si efectivamente el testimonio había sido presentado frente a algún funcionario policial por la testigo.

«Por aquí no se habla de otra cosa»

Pudimos enterarnos también que habría otra vecina del lugar que habría manifestado lo mismo, aunque en este caso no pudimos confirmar si hubo o no denuncia policial. De todas formas, en los alrededores de la calle Coronel Mora aún no se habla de otra cosa que del secuestro y seguramente lo mismo pasará por varios días más.

Aunque todos ellos tratan de rehuir a las cámaras fotográficas y televisivas, de todas formas no son reacios a opinar y es así que según lo dicho por uno de ellos «la mayoría creemos que Valentina no estuvo aquí». Les parece increíble que en una calle tan tranquila como esa, poco transitada, donde todos se conocen y se ven todos los días, hubiese estado desarrollándose todo ese drama sin que nadie lo advirtiera.

«Incluso» –nos dijo alguien– «hay un vecino aquí que es comisario retirado, vive al lado mismo de la casa y nos decía que no se explicaba cómo le había fallado el olfato, por que no se había dado cuenta absolutamente de nada».

El «doble discurso» de Marizcurrena

Juan Carlos Marizcurrena ha incurrido en severas contradicciones en sus declaraciones. Lo que manifestó en la Jefatura de Policía poco después de ser detenido, no coincide en absoluto con lo expresado luego cuando tuvo que declarar en Tribunales frente al juez Balcaldi. En San José y Quijano manifestó que tenía graves problemas económicos y que la decisión para utilizar a Valentina para conseguir una buena suma de dinero había sido el rencor manifiesto hacia el abuelo de la muchacha que, según dijo le había causado un grave perjuicio económico del que no había podido aún rehabilitarse. Veinticuatro horas después, cuando lo condujeron ante el juez Balcaldi, aunque reconoció expresamente su culpabilidad en el hecho, rectificó todo lo dicho antes sobre sus urgencias económicas y su sed de venganza, expresando que no conocía a nadie de la familia de Valentina y que supo de su capacidad económica a través de un trabajo vinculado a obligaciones negociables de Tres Cruces.

Sin embargo, fuentes allegadas a la familia Simon, indicaron que realmente existió una relación profesional entre Marizcurrena y Eric Simon en un momento, pero también esta especie fue firmemente desmentida por el padre de la muchacha.

Las preguntas sin respuesta

Aunque tanto el ministro interino del Interior, doctor Borreli, como el fiscal Luis Bajac, hicieron veladas referencias a ellas arriesgando algunos desmentidos, mientras las instancias del proceso no comiencen después de la Feria Mayor a dilucidar y aclarar las cosas, seguirán quizás como hasta ahora sin respuestas concretas.

Porque la gente se sigue preguntando si Valentina tenía aspecto al ser liberada de haber estado 20 días prisionera en condiciones infrahumanas como se dice estuvo, por qué además no quedaron marcas en sus muñecas ni en su tobillo de las esposas y las cadenas, por qué nunca se le ocurrió gritar y cómo puede ser que nadie del barrio haya visto o escuchado algo extraño. La quinta pregunta es sobre la que salimos a buscar respuesta. La denuncia de una vecina de haber visto a otra persona entrar y salir de la casa de Coronel Mora, del pago o no pago del rescate, cómo es posible que una sola persona haya preparado todo y si el móvil del secuestro fue solamente el dinero o había otros fines implícitos. Subsiste también la pregunta de si Marizcurrena era o no conocido o allegado a la familia y finalmente si el manejo de la información fue o no el correcto.

Cuando nos retirábamos, una vecina se nos acercó y nos dijo: «Ponga que el colchón estaba limpito, como si ni se hubiese estrenado y había unos baldes tan, pero tan limpios, transparentes de limpios, que podía comerse en ellos. Es todo muy raro ¿no le parece?»

«Circuito turístico»

«Esta calle fue siempre muy tranquila» –nos dijeron–, «pero ahora tiene más tránsito que antes. Lo que pasa es que muchos automovilistas que andan cerca se dan una vuelta para mirar la casa rosada. Uno los ve que pasan despacito y que los que van en los asientos traseros se asoman a las ventanillas y comentan. Tenemos un nuevo atractivo turístico en Punta Carretas». *

Publicá tu comentario

Compartí tu opinión con toda la comunidad

chat_bubble
Si no puedes comentar, envianos un mensaje