Habría acuerdo en la cifra y el modo del rescate; sólo faltarían las pruebas exigidas
De acuerdo a fuentes confiables y tal como lo informara LA REPUBLICA días pasados, finalmente se habrían hecho los contactos necesarios entre los familiares de la joven y los plagiarios, mediante la colaboración de un experto holandés llegado especialmente al país, representante de la compañía transacional que asegura los ejecutivos del AMB Amro Bank y su núcleo familiar para contingencias de este tipo.
Siempre conforme a estos dichos, reinaría un moderado optimismo entre los más allegados e incluso entre los investigadores privados que aportan su experiencia a la familia de la adolescente.
Como se recordará, LA REPUBLICA informó en su momento que la cifra solicitada por los supuestos secuestradores habría alcanzado en un principio a la suma de dos millones y medio de dólares, monto que encuadraría en el marco de la suma que dícese dispone la compañía aseguradora para cada caso en estas circunstancias, como margen negociable.
Posteriormente, dicha cifra original se habría ido rebajando hasta estabilizarse se dijo en aquel momento en quinientos mil dólares. En esas circunstancias, se afirmó que si a su vez los captores cumplían con la exigencia familiar de aportar las pruebas solicitadas, en pocas horas Valentina podría por fin estar otra vez sana y salva junto a sus seres queridos.
Pero desde entonces pasaron ya varios días y después de un silencio de casi 48 horas, pudo otra vez saberse de fuentes muy confidenciales que las tratativas estarían llegando a su fin, por lo que si todo resultaba como se esperaba, Valentina sería liberada en cualquier momento.
Todo comenzó el 18 de diciembre
Como se recordará el jueves 18 de diciembre, en las primeras horas de la mañana una camioneta Fiat Fiorino de color blanco interceptó el paso de una motocicleta Scooter en la que viajaba una joven de 15 años, vecina del lugar, de nombre Valentina Simon Ferrari, hija de una acaudalada familia de la zona.
Aunque hubo diferentes versiones del hecho, lo concreto es que un hombre bajó de la camioneta y tomó agresivamente de los brazos a la joven, obligándola aparentemente a introducirse por la puerta trasera en el furgón del vehículo.
Inmediatamente habría reiniciado la marcha con rumbo a la rambla por la calle Yamandú Rodríguez, dejando como único testimonio en el lugar, la deteriorada (por el golpe) motocicleta de la muchacha y su casco a pocos metros, en medio de la calle.
Según se informó en medio de la confusión de los primeros momentos, la muchacha se habría comunicado a través de su celular con una amiga, avisándole que la estaban secuestrando. Varias llamadas más habrían llegado por el mismo medio, mientras todo comenzaba a sumirse en el misterio.
Un profundo hermetismo
La familia de Valentina en ningún momento efectuó denuncia alguna sobre el posible secuestro. Es más, las autoridades policiales tomaron intervención en el hecho a raíz del llamado de un vecino del lugar, que sería en los hechos, el único testigo concreto del episodio, pero en ningún momento las investigaciones se han llevado a cabo coordinadamente entre las dos partes.
Valentina Simon Ferrari es hija de Eric Simon, alto ejecutivo del AMB Amro Bank y a su vez nieta del fundador de una de las más importantes empresas financieras nacionales e hija de la gerente general de la misma.
Con el paso de los días, fueron aumentando las versiones muchas de ellas contradictorias pero la familia y las autoridades en ningún momento se prestaron a aportar algún testimonio que pudiera ayudar a la colaboración popular en la dilucidación del caso, ya sea un identikit del posible secuestrador que se dijo se había efectuado con el aporte del testigo inicial y alguna foto de la muchacha.
Tal como LA REPUBLICA informara en su momento, desde la casa central del AMB Amro Bank en Holanda, se envió a un investigador de tal nacionalidad especializado en este tipo de delitos complejos, para colaborar en la investigación y a su vez en las tratativas por el pago del posible rescate.
A la vuelta de la esquina
Nueve días después de este hecho, en la esquina de Chaná y Pablo de María fue encontrada estacionada la camioneta Fiat Fiorino blanca utilizada en el secuestro, el vehículo más buscado a lo largo y ancho del país. Y sin embargo se supo que estaba allí desde el mismo día del hecho, no solamente a la vista de todos, sino insólitamente a pocos metros de la Seccional 5ª de Policía perteneciente al Distrito Sur, que se encuentra en Joaquín Requena entre Chaná y Canelones.
Llevada a dependencias de Policía Técnica se comprobó que estaba «absolutamente limpia», es decir no había una sola huella en ella que pudiera aportar un elemento factible de aprovecharse en bien de la investigación. Lo que sí se hizo fue buscar entre los sucesivos propietarios del vehículo, al comprobarse que extrañamente no existía denuncia de robo sobre el mismo. Entre todos los demorados uno de ellos aceptó haber sido el dueño original de la camioneta pero manifestó que la había vendido y no recordaba a quien y que no se había hecho la transferencia legal, cosa que es de uso común en lo que tiene que ver con la compra y venta de vehículos. Finalmente salió en libertad y todo volvió a fojas cero.
¿Quiénes y por qué?
La pregunta que muchos se han hecho es quiénes son los plagiarios y por qué. Indudablemente a esta altura de los acontecimientos lo que todos desean es que realmente sean «profesionales», porque ello quizás aseguraría una negociación menos «tormentosa». Por otra parte, sea como sea, han demostrado estar muy bien informados de los hábitos y posibilidades de la familia de Valentina, y por sobre todas las cosas saber de antemano que pasara lo que pasara, todo sería tratado de esta forma, con profundo hermetismo y sin engaños.
En pasadas ediciones LA REPUBLICA informaba sobre el pedido de rescate efectuado por la cifra de dos millones y medio de dólares.
Lo demás, es lo que ahora mismo está sucediendo en algún lugar del país. *
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