Equipo especial investigará doce homicidios impunes
Los crímenes que se indagan ocurrieron en Tacuarembó, Colonia, Rivera, San José, Lavalleja, Maldonado, Paysandú, Canelones y tres ocurridos en Soriano. Como se recordará, hace seis años Mercedes se vio sacudida por el asesinato del pai Daniel Cuestas. Fundamentalmente por tratarse de un hecho inusual en esta ciudad, debido a la brutalidad con que fue ultimado el pai umbandista, en un crimen que al día de hoy continúa impune. Un año después, también en Mercedes, se produjo el asesinato de Gualberto Yauzí, otro hecho que tuvo diversas alternativas. En relación al caso Yauzí el entonces jefe de Policía de Soriano, comisario inspector Eduardo Olivera Montes, indicó en un reportaje que le realizara LA REPUBLICA que este crimen estaba resuelto en la órbita policial.
Pero pese ello el caso continúa sin dilucidarse. El más reciente ocurrido en Soriano se registró en 2003 en la localidad de Egaña donde apareció muerto A. Naser. Algo que llevó a que vecinos de esa zona se reunieran con el ministro Stirling, preocupados por la seguridad de esa pequeña localidad del departamento.
«Detector de mentiras»
Una de las novedades del nuevo sistema de investigación radica en que la Policía y la Justicia están utilizando en estos casos un polígrafo (detector de mentiras), que pertenece a una empresa privada. En cada ocasión que el aparato vaya a ser usado, el juez concede a los técnicos de esa empresa la calidad de peritos judiciales, para que el trabajo pueda ser tenido en cuenta como parte del proceso.
Al repasar los casos de homicidios impunes, los expertos llegaron a la conclusión que la Policía se había jugado a la declaración de los imputados, dejando de lado la escena del crimen.
Pero la mayoría de las veces, quienes se declaraban culpables ante la Policía no ratificaban esa declaración en la sede judicial, obligando a los efectivos policiales a empezar de cero la investigación.
Ahora los interrogatorios se hacen con un equipo en el que participan un psicólogo, un grafólogo y un semiólogo que analizan las respuestas, la escritura y los microgestos del acusado para ver si encajan en la personalidad de un delincuente como el que se busca. *
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