Los Pieles Rojas de Arizona "olfatean" la droga que entra por la frontera

El gobierno norteamericano cuenta con las artes de los antepasados de los Pieles Rojas de Arizona para desarticular el contrabando de drogas que llega desde México, lanzando a los indígenas tras las huellas de las «mulas» que llevan marihuana y cocaína. Una unidad especial de exploradores indios establecida en Arizona se convirtió en la más eficaz de las armas del estado en la lucha contra el narcotráfico.

Arrestó a a 237 personas y secuestró el año pasado más de una tonelada de cocaína y más de 2,6 toneladas de marihuana. Más que anteojos a rayos infrarrojos y brújulas satelitales, para la decena de miembros de esta unidad especial lo que cuenta es la ciencia transmitida por generaciones de guerreros y cazadores, que les permite «leer» las huellas dejadas por los contrabandistas en las fronteras. Escrutando palmo a palmo el terreno fronterizo, pueden comprender quién pasó, dónde y cuándo: cuántos hombres y con cuánta carga, identificando también quién envuelve sus botas en trozos de tela o arrastra arbustos para esconder su paso.

El arte de este puñado de sabuesos, que las autoridades quieren reforzar, es tan grande que los más expertos fueron prestados a países como Kazajstán y Uzbekistán para adiestrar en antiguas técnicas Pieles Rojas a los guardias de frontera que luchan contra el tráfico de drogas y material nuclear. No existen manuales o libros de texto sobre el arte de estos últimos depositarios de un saber destinado, de otro modo, a la extinción: como sus antepasados, aprendieron cada cosa de la boca o los gestos de sus ancianos, y quieren seguir así.

El objetivo es garantizar que tantos preciosos conocimientos permanezcan como patrimonio cultural indígena, permitiendo además que los responsables de la aduana tengan un margen seguro y secreto sobre los contrabandistas de drogas.

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