Comisario acusado de torturar a un detenido fue ascendido
Robert Eduardo Valenti –un joven mercedario de 25 años a quien se pretendía hacer confesar un crimen que no cometió según su relato– explicó que dos días después de publicada la denuncia, el Juzgado Letrado de Mercedes lo envió al Instituto Técnico Forense (ITF) en Montevideo, para realizarse una resonancia magnética para constatar las lesiones sufridas.
Pero después de varias horas de espera le dijeron que el instituto no dispone del equipamiento para realizar ese tipo de examen. El Juzgado consiguió turno tres semanas después en Impasa, pero los técnicos del centro asistencial dijeron que a esa altura resultaba imposible comprobar si hubo lesiones como consecuencia de las presuntas torturas.
La denuncia
En la edición del pasado 7 de mayo, LA REPUBLICA publicó la denuncia de Valenti, quien paralelamente presentó un escrito en el Juzgado Letrado de Primera Instancia de Mercedes, acusando al personal policial de la Dirección de Investigaciones, en especial al comisario William Lemos y al oficial Battó, por el interrogatorio al que fue sometido en la tarde del 4 y la madrugada del viernes 5 de mayo.
En el documento, Valenti expresaba que desde tiempo atrás viene siendo objeto de una «extenuante investigación policial» vinculada al homicidio de Gualberto Yauzá, ocurrido en diciembre de 1998. «Continuamente soy perseguido y molestado por la Policía, habiendo sido varias veces conducido a la Dirección de Investigaciones para ser interrogado una y otra vez sobre los mismos hechos», señaló el damnificado.
«El día 4 de mayo a las 14, cuando transitaba por el centro de Mercedes junto a mi esposa, fui groseramente detenido por personal de Investigaciones, esposado y trasladado hasta sus dependencias. Allí fui salvaje e inhumanamente tratado por espacio de casi 24 horas, permaneciendo siempre esposado con las manos hacia atrás y arrodillado», aseguró en la denuncia penal.
«Cada tanto me levantaban hacia arriba tirando de las esposas y me golpeaban en la cabeza y en las costillas. También me golpeaban con las dos manos al mismo tiempo en los oídos, lo que produce un fuerte dolor de cabeza, a la vez que hace sentir dolores insoportables en los brazos y rodillas. Desconozco los nombres de todos los que participaron en la tortura, pero puedo identificar claramente al comisario Lemos y al oficial Battó como autores directos de los malos tratos», sostuvo Valenti.
Confesión
El denunciante señaló que «con estas torturas pretendían que me hiciera autor de un crimen que no cometí. Les dije durante todo mi calvario que yo no maté a Yauzá, pero cada vez recibía más castigo y dolor físico».
Cuando Valenti fue liberado concurrió a una dependencia del Ministerio de Salud Pública en la que la doctora Alvarez certificó la presencia de esquimosis en ambas muñecas provocadas por las esposas, como así también inflamación en las rodillas.
Valenti, quien se define como una persona de trabajo y padre de familia, dijo que la pericia balística determinó que el homicidio fue cometido con una pistola 7.65 mm de su propiedad, pero él sostiene que le había prestado el arma a un compañero de trabajo, que es el principal sospechoso del crimen. A raíz de estas denuncias, el Ministerio del Interior había dispuesto una investigación interna, cuyo resultados aún no fueron dados a conocer. En este marco se conoció que el pasado 29 de mayo, y por resolución del Poder Ejecutivo, se dispuso el ascenso de un comisario y tres subcomisarios al grado inmediato superior.
El comisario ascendido a comisario inspector es William Ismael Lemos Muniz, acusado por Valenti como responsable directo de las torturas.
El Ministerio del Interior también dispuso el ascenso de otros nueve oficiales de la Jefatura de Policía de Soriano. Todos los efectivos ascendidos fueron recibidos la semana pasada por el jefe de Policía, Luis Suárez Segovia, en el salón de honor de la Jefatura. Acompañado por integrantes del comando y oficiales jefes, el inspector general (r) Suárez Segovia felicitó a los ascendidos y les auguró buen desempeño en el desarrollo de su carrera funcional.
Resonancia magnética
En tanto, dos días después de publicada la denuncia en LA REPUBLICA, el Juzgado Letrado de Primera Instancia de Mercedes dispuso el traslado de Valenti a la capital del país, para que se realizara una resonancia magnética en el Instituto Técnico Forense (ITF), a los efectos de constatar las lesiones que asegura haber sufrido durante el interrogatorio.
El joven se presentó en las primeras horas de la mañana del martes 9 de mayo en la sede del ITF, entregó la orden del Juzgado, pero después de dos horas y media de espera le respondieron que el ITF no dispone de equipamiento para realizar este tipo de examen, por lo que tuvo que regresar a Mercedes sin concretar su objetivo.
Posteriormente, el abogado del denunciante, Víctor Gil Barrera, hizo gestiones para realizar el examen en el sanatorio Impasa. Según Valenti, el Juzgado puso alguna trabas que determinaron que varias semanas después, los técnicos de Impasa dijeran que debido al tiempo transcurrido, no tenía sentido la resonancia magnética.
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