Alerta nacional en Argentina robaron 700 kilos de explosivos

Una potencia suficiente como para multiplicar por diez la fuerza explosiva que destruyó la Embajada de Israel, pueden alcanzar los explosivos robados de una cantera en Argentina, hecho éste que ha puesto en alerta máxima a las autoridades y conmocionado a una sociedad profundamente sensibilizada por este tipo de episodios.

Un juez argentino que investiga el robo de unos 700 kilos de explosivos de una cantera desactivada en la sureña provincia de Río Negro, aseguró el viernes que el episodio causó «alerta nacional», y que se analiza una «hipótesis de máxima» sobre el uso que podría darse al material.

El alerta nacional, que implica la intervención de organismos de seguridad del Estado, no fue anunciado oficialmente por el Ejecutivo de Argentina, un país que sufrió dos cruentos ataques terroristas contra la Embajada de Israel (1992) y contra la sede de la mutual judía AMIA (1994), con un saldo total de 114 muertos y medio millar de heridos.

El juez Ruben Norry, a cargo de la investigación por el robo de los explosivos, calificó de «hipótesis de mínima» (menor daño eventual) la posibilidad de que el material sea utilizado para volar un paredón de un penal, para liberar a los presos encarcelados allí, como estimaron fuentes policiales.

«Siempre hay que pensar en cosas peores por todo lo que está pasando en Argentina y el mundo», dijo a la prensa al admitir que se está trabajando en una «hipótesis de máxima», que podría ser un eventual atentado.

El martes pasado fue denunciado el robo de 600 kilos de nabolita y 100 de gelapén y gelamita, dos tipos de dinamita usados para todo tipo de voladuras, informó el jueves la Policía de Río Negro.

La Policía precisó que la banda de delincuentes también se llevó «15 unidades de retardo comunes, 200 metros de mecha lenta, 2.850 metros de cordón detonante y 96 detonantes».

Si ese material fuera utilizado todo junto de una sola vez, los estragos que podría producir es imposible de calcular, dijeron expertos consultados por la prensa. Según Osvaldo Laborde, coronel retirado de Gendarmería y perito oficial en el atentado a la Embajada de Israel, la cantidad de explosivo robado «sirve para 10 explosiones como la de la embajada».

En tanto, para el ataque que destruyó en 1994, la sede de siete pisos de la Asociación Mutual Israelita Argentina (AMIA) en Buenos Aires, que dejó 85 muertos y 300 heridos, se estima que fueron utilizados entre 300 y 350 kilogramos de nitrato de amonio con gasoil.

«Esto es bastante menos que los 100 kilos de gelamón. Y ni hablar si a ese explosivo se lo combina con la nagolita», dijeron otros expertos al sostener que «con 100 kilos de gelamón se puede volar una manzana.

Si a eso se le suma la nagolita (un reforzador que garantiza que nada del otro explosivo se desperdicie) las consecuencias son difíciles de calcular». *

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