Buscan a siete uruguayas que son explotadas en Parma

Procesaron a la jefa de la red de proxenetas italianos

En la pasada jornada el juez que tomó intervención en esta causa tras los exitosos procedimientos efectuados por los funcionarios del Departamento de Orden Público, decretó el procesamiento de la mujer considerada una de las piezas fundamentales en esta tenebrosa organización.

La mujer, de 37 años, que estuvo 14 años en Italia, fue detenida en nuestro país luego de regresar hace cinco meses oportunidad en que instaló un gimnasio en la zona de Pocitos.

En la jornada de ayer, la Jueza Anabella Damasco a cargo del Juzgado en lo Penal de 14º Turno decretó el procesamiento de la imputada por el delito de «proxenetismo en reiteración real con un delito de falsificación de pasaporte». Otras ocho personas que habían sido detenidas por la misma causa, recuperaron la libertad en forma transitoria pero cinco de ellas fueron emplazadas para retornar al Juzgado en el día de mañana. Uno de los más comprometidos es un agente de viajes con oficina montada en la Ciudad Vieja.

Como ya lo informamos en la edición del sábado, investigadores del Departamento de Orden Público detuvieron a la mujer mencionada, cuya identidad no fue comunicada debido a que carece de antecedentes, junto con otras ocho personas, en relación a la red de proxenetas que operaba en la ciudad italiana de Parma.

Ahora, con los elementos incriminatorios obtenidos, se ha confirmado que unas siete jóvenes mujeres uruguayas ya identificadas, fueron llevadas a Italia por la procesada mediante el uso de pasaportes obtenidos con documentación falsa. Las chicas fueron reclutadas por la delegada de la mafia de proxenetas que operaba desde un apartamento en Pocitos donde había instalado un gimnasio femenino.

Por ese motivo, los antecedentes del caso fueron comunicados a Interpol para que se curse pedido de indagación a las autoridades policiales italianas con el objeto de localizar a las jóvenes uruguayas que estarían retenidas en contra de su voluntad para ser explotadas sexualmente. Eventualmente, con la localización de las chicas uruguayas, la policía italiana estaría en condiciones de desbaratar totalmente a la mafia de proxenetas explotadores.

Jerarcas de Orden Público señalaron a LA REPUBLICA que esta nueva organización puesta al descubierto no guarda relación con otra banda desarticulada hace pocos meses y que operaba en Milán.

La mujer ahora procesada, es la más comprometida con la organización italiana ya que estuvo residiendo en Italia desde hace más de una década, por lo que posee sólidos contactos con la banda. Ella viajaba al Uruguay en forma frecuente utilizando un documento a nombre de otra persona y por ese motivo no existían registros de sus entradas y salidas del país.

En uno de sus viajes adquirió, mediante el concurso de otra mujer, un apartamento en Pocitos donde puso en funcionamiento un gimnasio que utilizaba como pantalla para atraer a jóvenes bonitas a quienes les ofrecía trabajo bien remunerado en Italia.

Algunos de los indagados, pertenecen a grupos musicales pop de Montevideo, existiendo elementos que apuntan a la posibilidad de que algunos de ellos hubiera inducido a jóvenes a participar de estas actividades bajo algún tipo de engaño.

Primero les ofrecían la oportunidad de trabajar en locales nocturnos de nuestra capital donde era posible ejercer el meretricio sin control alguno. Luego, a las que aceptaban, les ofrecían la posibilidad de duplicar sus ganancias trabajando en Italia.

Cuando llegaban a la ciudad de Parma, el panorama era bien distinto y pasaban a ser víctimas de un secuestro. Los capos de la mafia les retenían sus documentos y las obligaban a ejercer el meretricio quedándose con un 60% de las ganancias, lo que configuraba claramente el delito de proxenetismo.

Determinados detalles de esta investigación permanecen aún bajo estricta reserva, mientras continúan las actuaciones de la jueza Anabella Damasco.

 

La primera pista

Las investigaciones se iniciaron al recepcionarse en Orden Público una denuncia sobre la salida irregular de una joven de 24 años que viajó a la península.

A partir de ese momento, el comisario inspector Enrique Mariño inició una prolija investigación que en menos de 15 días, culminó con la detención de una empresaria, un comerciante y varios integrantes de conjuntos de música tropical.

Las actuaciones condujeron a los sabuesos hasta un apartamento en Pocitos regenteado por la mujer que poseía pasaporte italiano aunque con un nombre distinto al de su documentación uruguaya.

Esta mujer trabajaba en contacto con un agente de viajes de la Ciudad Vieja y también con el dueño de una carnicería. El trío conseguía documentación con nombres falsos para las jóvenes que se postulaban para trabajar en Italia.

Una vez en la ciudad de Parma, los integrantes de la organización les retenían sus documentos y las obligaban a prostituírse, retirándole la mayor parte del dinero obtenido por sus prestaciones.

Siguiendo las pesquisas, fueron detenidos cinco integrantes de un conjunto musical ante las sospechas de que estas personas habían conducido a algunas de sus fanáticas al gimnasio.

En ese lugar, como se informó, las chicas eran tentadas por un mejor trabajo en Italia, siendo introducidas en la red de proxenetas.

De las actuaciones judiciales cumplidas se estableció que la mujer procesada es una de las figuras principales de la banda que movilizaba gran cantidad de dinero para que ella consiguiera nuevas «pupilas» para el despreciable «negocio».

Ahora todo está en manos de la Policía italiana, cuyas autoridades recibieron de Interpol todos los elementos par aniquilar la banda en aquel país y rescatar a las jovencitas uruguayas. *

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