Otro desafío para el jefe de Policía de Colonia

Intentan esclarecer la extraña muerte de Lucía Dubois en Carmelo

Aquel 30 de diciembre de 1998 quedará imborrable en la memoria de Lucía Díaz de Dubois. «Yo estaba trabajando –recordó en diálogo con LA REPUBLICA— y me avisaron que mi hija estaba muerta. La había dejado durmiendo, con sus chicos, y de golpe esa noticia de que la habían encontrado sin vida, con un disparo en la cien».

La joven de 28 años –de igual nombre que su progenitora– disfrutaba de la vida, era divertida y coqueta para vestir; su orgullo mayor eran sus hijos, una nena de nueve años y un varón de seis. Por eso, cuando la señora Dubois fue notificada de que era un «suicidio», se resistió a creerlo: «Ninguna madre se mata teniendo dos hijos pequeños».

«Yo no tuve suerte en ser escuchada por la Policía, porque ellos decían que tenían mucho trabajo y que recién a los seis meses me podrían tomar el caso. Fue entonces que empecé a investigar por mi cuenta», explicó la mujer. «Me dediqué a hablar con muchísima gente que estaba cerca de Lucía, buscando datos o informes para saber si alguien había estado en la casa. Busqué testigos, recogí datos, todo yo solita, porque no confiaba en golpear otras puertas».

«Fue homicidio»

La señora Díaz de Dubois sostiene que «mi hija nunca me confesó que tuviera algún problema tan serio como para tomar la decisión terrible de quitarse la vida. Teníamos alguna que otra discusión, como cualquier familia, pero nada más», afirmó.

Su investigación particular la llevó a entrevistarse con autoridades nacionales del ámbito judicial, porque «acá todo es muy complicado; se pierde el expediente, hay excusas de continuo, idas y venidas.

Todo muy raro para algo que estaría muy claro y definido a juicio de la Justicia».

«Hasta hace poco seguían acá con la historia del suicidio. Como yo insisto en el crimen llegaron a decir que me someterían a pericia psiquiátrica como para amedrentarme. Nunca me la hicieron porque una pericia de ese tipo la tiene que ordenar un juez». La mamá de Lucía considera que «ahora con todos los datos que he reunido pienso que no podrán seguir insistiendo con que se quitó la vida. Se trata de un homicidio, estoy convencida de ello».

Ella basa sus sospechas en que «Lucía ese día estaba esperando a alguien, una persona de la que se tenía que cuidar. Era un hombre y estoy segura que es de Carmelo». Consultada sobre la posible existencia de gente poderosa vinculada al crimen contestó: «Sí, tengo que pensar que hay gente con poder… Pero yo confío en las nuevas autoridades policiales de Colonia. Al nuevo jefe de Policía le entregué una grabación que yo tenía, que registra algo importante».

Finalmente expresó: «Pienso que esa cinta puede ser de utilidad, ya que hace tiempo el fiscal de Corte, el doctor Peri Valdez, me había solicitado que entregara ese material en el Juzgado, pero en ese momento yo no confiaba en nadie. Recién ahora la presenté y ojalá que me acompañen hasta encontrar la verdad.»

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