Operativos de saturación se extienden a Canelones
El ministro del Interior, Guillermo Stirling, se refirió ayer nuevamente al tema explicando que «hay un manual que se está confeccionando desde tiempo atrás para instruir a los funcionarios policiales. Es un manual de relacionamiento con los ciudadanos sobre la base de respeto, de que cada ciudadano no tiene que sentirse molestado cuando hay una intervención policial».
El titular de la Secretaría de Estado, Guillermo Stirling, aclaró oportunamente que no se trata de un procedimiento nuevo sino de una intensificación de lo que se venía realizando. Cabe recordar que en el pasado año cuando aumentaron las rapiñas a los medios de transporte capitalinos se intensificaron los pedidos de la Cédula de Identidad por parte de la Policía. Para Stirling la medida no tiene punto de contacto con las tristemente recordadas razzias de mediados de la década del ochenta.
Los operativos constan en una suerte de retenes policiales por parte de las Comisarías Seccionales, con apoyo de otras unidades como la Guardia de Coraceros y en coordinación con Radio Patrulla. Los funcionarios suben armados a los ómnibus, incluso con metralletas, controlan taxis y autos particulares a los efectos de identificar a presuntos delincuentes o personas buscadas.
En Canelones
En este contexto, en las Jefaturas de Policía del Interior cada jefe tiene la independencia de establecer las diferentes técnicas policiales que se entiendan pertinentes a la situación local.
En ese sentido, en el departamento canario se implementa esa medida dependiendo de la intensidad en el recrudecimiento del delito. Sobre el punto, el jerarca recordó a LA REPUBLICA que el número de rapiñas bajaron en todo el departamento, lo que habla de cierta eficacia al momento de implementar los operativos, aunque aún los hurtos son un problema a solucionar para las autoridades.
Sobre los procedimientos mediante los cuales se pide identificación a los ciudadanos, el jefe de Policía de Canelones aseguró que se hace «dentro del marco legal y respetando a la gente».
Remarcó además que hasta el momento «no hemos tenido quejas respecto al proceder de los agentes», y que la medida es netamente preventiva. Para esa función se cuenta además con personal voluntario que se presta para llevar adelante los operativos.
En cuanto a las zonas más preocupantes del departamento, las mismas siguen siendo La Paz, Las Piedras, Progreso y la Costa de Oro ya que el número de delitos está directamente relacionado a la densidad poblacional. En ese sentido las Comisarías de Paso Carrasco y El Pinar son las que presentan mayor complejidad y requerimientos. Por otra parte, Pereyra Roldán resaltó que en la ciudad de Pando aumentó considerablemente el delito, especialmente los hurtos, a lo que se agrega el abigeato en las zonas rurales circundantes, al tiempo que los delitos de sangre han disminuido al punto de no quedar homicidios sin aclarar.
También los barrios privados, una novedad reciente para esta sociedad, han significado un nuevo frente para las autoridades canarias ya que si bien cuentan con vigilancia privada, la seguridad externa de estos predios depende de la Policía. «Ahí hemos neutralizado el delito», afirmó el jerarca.
La complejidad social del departamento está dada por casi 500 mil habitantes, además de contar con 1.064 kilómetros de carreteras y más de cinco mil kilómetros de caminería rural y secundaria, haciendo ello «muy difícil la cobertura», reconoció Pereyra.
Y agregó que Canelones obliga a «un operativo permanente» para garantizar la seguridad de sus pobladores. *
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