Familia de preso muerto inició demanda a policías
«Esto no va a quedar así», sostuvo Betty, la madre de Adrián Carro, el joven de 19 años que falleciera en la Cárcel de Canelones el pasado 20 de abril. A raíz de este hecho se generó una huelga de hambre por parte de los reclusos, que también denunciaron que se trató de un crimen policial, y la visita de la Comisión de Derechos Humanos de la Cámara de Diputados a los efectos de comprobar el estado del superpoblado centro carcelario.
La madre de Carro dijo a LA REPUBLICA que «hicimos una demanda contra los policías que lo golpearon, además de pedir una nueva autopsia», cosa que aún no ha ocurrido. A ello se le agrega que, según aseguró, recién en las últimas horas se le extendió la partida de defunción.
«No nos vamos a quedar tranquilos», enfatizó la entrevistada, arremetiendo contra el jefe de Policía de Canelones, inspector principal José Luis Pereyra Roldán, en el sentido de que «no puede afirmar que mi hijo murió de causa natural cuando estaba absolutamente bien. Creemos que es un cobarde, esquiva las preguntas», afirmó
«Asunto agotado»
Uno de los elementos más cuestionados fue el hecho de que no se le avisara a la familia de la internación del joven, previa a su muerte. La madre recordó que Adrián preso desde hacía un año por robar 200 pesos tenía pendiente una salida transitoria de 12 horas para el 12 de abril y «nos avisan que estaba castigado por 65 días y cuando muere no nos avisan. Cuando les preguntamos por eso, la Policía nos aseguró que no tienen obligación de avisarnos que estaba internado», se quejó amargamente la madre.
En este sentido añadió que «la golpiza propinada por los tres policías habría ocurrido el 23 de marzo», casi un mes antes del fatal desenlace. Después de ese incidente, durante 20 días, Adrián Carro pidió ser atendido por un médico, cosa que no ocurrió hasta que estuvo en «posición fetal llorando de dolor durante cuatro días», aseveró su madre.
Luego de eso finalmente fue tratado y experimentó una mejoría hasta que en Semana Santa comenzó a orinar sangre y se le detectó un bulto a la altura del hígado. El 17 de abril tres días antes de morir fue llevado al Hospital de Canelones donde la situación ya no tendría marcha atrás. La madre del infortunado joven afirmó que «murió por asfixia, tenía los pulmones llenos de sangre y el hígado estaba en muy mal estado. Me lo hicieron velar con el cajón tapado porque tenía algo contagioso, eso es absurdo», sostuvo.
El asunto está en manos del juez de Canelones y la madre sostiene que «no nos vamos a quedar quietos ya que la Policía no quiere que se descubra nada». Por su parte, para el jefe Pereira Roldán, «el asunto está agotado, lo que teníamos para decir ya lo dijimos», afirmó. *
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