El agente rapiñero mintió y dijo que lo habían asaltado

Insólita derivación tuvo el violento atropello policial

Este caso, denunciado a LA REPUBLICA por sus protagonistas involuntarios, fue dado a conocer en exclusiva en la edición del domingo pasado. Sergio Sánchez y Alvaro Rodríguez, este último acompañado por su padre, Ramón Rodríguez, dieron detalles del abuso policial cometido. En la oportunidad indicaron que habían presentado la denuncia ante el diputado Guillermo Chifflet, integrante de la Comisión de Derechos Humanos del Parlamento Nacional.

Tras el incidente ocurrido el domingo 4 de mayo a las siete de la mañana, un comando de la Seccional 3ª con apoyo de la Guardia de Granaderos concurrió a los domicilios de Alvaro y Sergio, dos casas linderas sobre la calle Arturo Lezama. El objetivo era detener a quienes el agente sindicó como los que lo habían rapiñado.

Sin embargo, luego de varias indagaciones efectuadas por otros policías, y fundamentalmente por efectivos del Departamento de Vigilancia, quedó en claro que el colega había mentido para encubrir su propio delito. Como ya se informó, cuando los jóvenes retornaban a sus hogares luego de haber concurrido a un baile fueron seguidos por un hombre que vestía ropas civiles, de unos 28 años.

Luego de alcanzarlos, sin identificarse como policía, les pidió documentos y luego pidió a uno de ellos que le entregara la billetera. Pero como el joven se negó exigió la suma de 200 pesos. Las víctimas corrieron hasta sus domicilios y en la puerta volvieron a discutir, logrando que el asaltante se retirara. Todo esto fue presenciado por una vecina.

Ellos se fueron a dormir creyendo que todo había terminado, pero unas tres horas después, a las 10 de la mañana, vivieron el segundo capítulo de esta insólita historia. A esa hora llegaron unos 15 policías armados, los que ingresaron a las viviendas y los sacaron a la calle en ropas menores y a golpes.

Mentiras de policía

Las víctimas del atropello policial no podían conocer la causa del procedimiento. Ignoraban que la persona que había intentado asaltarlos horas antes era un policía, y que luego de ese incidente había retornado a su dependencia, el Departamento de Operaciones Especiales (DOE), para narrar a su superior que dos individuos lo habían asaltado, insultado y maltratado, para luego robarle su billetera con el dinero y la placa policial.

Dijo que los había seguido hasta verlos ingresar a sus refugios, que no eran otros que sus domicilios. De inmediato, el subcomisario a cargo se comunicó con la Seccional 3ª relatando lo ocurrido, solicitando apoyo de los Granaderos para concurrir al lugar donde se habían escondido los presuntos delincuentes.

Esas comunicaciones eran necesarias porque el DOE no tiene capacidad operativa; solamente es una dependencia de la Dirección de Seguridad que se especializa, fundamentalmente, en la custodia de diplomáticos extranjeros durante su visita al país. Tanto en la Seccional 3ª como en la Guardia de Granaderos la versión del policía asaltado fue tomada muy en serio.

Pero las mentiras tienen patas cortas. Luego de la captura de los presuntos asaltantes se comprobó que la versión era diametralmente opuesta y que el policía que denunció ser víctima de un asalto, en realidad era el asaltante. Se aclaró el panorama y todo cambió. El policía, asaltante fracasado y mentiroso, quedó inmediatamente detenido, mientras que las víctimas recuperaban la libertad, sólo que ningún jerarca policial se presentó a explicarles lo sucedido.

Los muchachos volvieron a sus casas luego de experimentar una tremenda odisea al permanececer presos por diez horas y ser interrogados reiteradamente.

Pa’ fuera

Por su parte, el policía que actuó en forma delictiva fue conducido a declarar ante el juez Penal de 9º Turno, imputado de abuso de autoridad y simulación de delito. El juez actuante resolvió en primera instancia ponerlo bajo la órbita de su comando a los efectos administrativos.

En virtud de esto, la Dirección de Seguridad dispuso la instrucción de un sumario. Pero al enterarse de todos los antecedentes del caso, el propio jefe de Policía, inspector José Pedro Delgado, ordenó que el funcionario fuera separado de su cargo. Una vez culminada la instancia en el ámbito del Ministerio del Interior, el imputado será citado nuevamente por el magistrado competente, oportunidad en que podría ser procesado. Por otra vía, las dos víctimas del atropello policial, ignorando la trama montada por el agente que quiso asaltarlos, han presentado la denuncia penal del caso. *

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