Lissidini declaró durante tres horas en Carmelo y quedó libre
El jerarca aduanero José Cerviño y un asesor recomendado por el Ministerio de Transporte y Obras Públicas, Héctor Navarrete, fueron procesados con prisión, el primero de ellos por coautor de un delito de usurpación de funciones y el segundo por autor de ese delito. Esta última tipificación también les cupo a los civiles Héctor Alvarez y Gonzalo Alvarez.
Ayer durante tres horas Lissidini declaró frente al juez Carlos Colmenero en torno a la habilitación que tenían estos hombres para trabajar en la DNA, y por la denuncia de coima que un comerciante le realizara a principios de mes, asegurando que la comitiva aduanera le había pedido 50 mil pesos y seis mil dólares para no incautarle mercadería.
LA REPUBLICA estuvo presente en el Juzgado durante el tiempo que Lissidini prestó declaración. Antes de ingresar anunció que «esto es un trámite», pero al final declaró cerca de tres horas. Tal como ayer publicó LA REPUBLICA, todo comenzó a fines de febrero cuando un equipo de elite que responde directamente al director de Aduanas llegó a Carmelo para realizar procedimientos, uno de los cuales se concretó en un comercio de vestimenta ubicado en la calle principal de la ciudad. Según las pruebas reunidas hasta el momento, la Justicia logró comprobar el delito de usurpación de funciones, al tiempo que continúa investigando las denuncias sobre pedido de coima.
Lissidini arribó alrededor de las 15 de ayer. Bajó en la plaza céntrica y allí tuvo el primer contacto con LA REPUBLICA: «Después hacemos la nota porque no se cuál es el tema. En media hora hablo con ustedes», pronosticó el jerarca. Lissidini ingresó sobre las 14 y 50, siendo recibido por el juez Colmenero. Minutos después llegó la fiscal Alba Corral, mientras que personal de la Dirección Nacional de Información e Inteligencia bajaba carpetas con información para aportar a la causa.
Entre las pruebas este cronista pudo ver la matrícula IAQ 3869, de origen brasileño, con la que el equipo de Lissidini se movía por todo el país sin levantar sospechas. «Hay cuatro personas procesadas por este tema, que se descubre a partir de que el supuesto infractor se comunica telefónicamente conmigo; nos reunimos el 5 de mayo y me denuncia determinados hechos, para mí delictivos, involucrando a uno o dos funcionarios aduaneros, un informante y una persona que había sido asesor de la Dirección de Aduanas», dijo Lissidini.
«A esta persona la llevamos a la Dirección Nacional de Información e Inteligencia, a efectos de hacer la correspondiente denuncia al Juzgado de Carmelo», afirmó. Y en vista de los resultados, Lissidini exclamó: «Me siento traicionado. Ellos tenían claro de qué manera se podía actuar. No dudamos un segundo en hacer la denuncia». Sin embargo, Lissidini se refería al pedido de coima y no a la usurpación de funciones, hecho éste que de alguna manera lo responsabiliza.
El mismo día que un grupo apretaba por dinero al tendero carmelitano, otro equipo del grupo de elite, integrado por los funcionarios Mañana, D´Elía y Da Silva, vinculados a un caso de coima similar ocurrido en Pando, se hicieron presentes en el puerto local. Sacaron del edificio a los funcionarios de Aduanas que inspeccionaban el equipaje de los pasajeros que llegaban de Buenos Aires y comenzaron a sacarles prendas y objetos de valor: «Fue un robo, no les dieron ningún documento contra la mercadería que les quitaban» reveló una de las fuentes a LA REPUBLICA.
«Me siento defraudado»
Fuentes de la investigación dijeron a LA REPUBLICA que Lissidini debía estar al tanto y avalar lo que hacían sus hombres de confianza, aunque el jerarca manifestó al salir del Juzgado que «son ocho grupos los que trabajan. Alguna duda tenía. Desde hace unos cuatro meses estoy haciendo investigar sus trabajos; mando un grupo a fiscalizar en los lugares donde se hicieron procedimientos, para probar la legalidad de lo que se hizo».
«Pese a que fallaron algunos de los grupos, no fallaron los controles. El hombre denuncia a raíz del segundo control que le realiza la aduana. Nosotros hace meses que empezamos a dudar de la operativa de varios grupos entonces, luego que un grupo hacía un operativo, mandábamos a los 25 días a otro sin que tuvieran conocimiento ni el primero ni el segundo» dijo.
Otra cosa que llamó la atención de los periodistas que hicieron la guardia frente al Juzgado durante el interrogatorio al jerarca, fue la participación directa de los informantes en los procedimientos. Esto quiere decir que en los operativos participaban de la supuesta inspección uno o dos particulares que actuaban como denunciantes y que, según Lissidini, «viven de eso».
Fuentes consultadas anoche por LA REPUBLICA aseguraron que los particulares que actuaban en el equipo de elite de Lissidini «cobran un sueldo mensual de una caja chica que maneja el director», lo cual habría quedado documentado en el Juzgado. *
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