El egipcio Mokhles y su víctima planearon una fuga
En este contexto, fuentes policiales revelaron algunos detalles hasta ahora desconocidos, y que hacen al episodio de violencia registrado el pasado lunes en el 5º piso de Cárcel Central. Ese día se le notificó al egipcio que la Suprema Corte de Justicia había ratificado la sentencia en segunda instancia que habilitó su extradición para ser juzgado por participar en un atentado en la ciudad de Luxor y estar vinculado a grupos terroristas.
El preso, que fue detenido en febrero de 1998 en Chuy con documentos falsos y que tras cumplir condena por ese delito se encuentra en depósito a la espera de su suerte, no se dio por enterado de la decisión, aunque la misma igualmente quedó efectivizada. Tras el anuncio, y viendo que en cuestión de semanas sería entregado a las autoridades de su país, se dirigió al baño del 5º piso y llamó a un viejo socio.
El hombre, que muy pocas veces abría la boca con sus pares de encierro, tenía limitadas amistades dentro del recinto. Incluso durante todos estos años ha mantenido algunos enfrentamientos con otros reos. Pero con Javier Dalton Gómez Nadal había otro trato.
Un dato
El 13 de diciembre de 2001, en horas de la madrugada, Javier Dalton Gómez Nadal, con antecedentes de rapiña y privación de libertad, se descolgaba desde las azoteas de la Cárcel Central instalada en la Jefatura de Policía de Montevideo. Culminaba así un plan desarrollado durante varios días. Limó los barrotes de su celda, llegó a un pozo de aire, trepó hasta las alturas y después bajó.
Nadie lo vio. Y por muchos meses tampoco fue visto, hasta que, hace un año, el Departamento de Vigilancia puso fin a su libertad anticipada. El 20 de mayo era capturado y fue realojado en su celda, ya reparada. No fue a otra cárcel porque había llegado hasta la de Jefatura bajo amenazas de muerte desde el Comcar, por ser un presunto testigo de un crimen.
Fuentes policiales dijeron a LA REPUBLICA en las últimas horas, que aquella madrugada del 13 de diciembre de 2001, Mokhles también tenía un boleto hacia la libertad. Pero, catalogado como sumamente inteligente y calculador, dudó hasta último momento que el programa de Gómez fuera tan fácil. Pero lo fue y él quedó en Cárcel Central pensando que todo aquello podría ser una estratagema para matarlo.
Por ese entonces, la Justicia uruguaya le era favorable, ya que en primera instancia la Justicia Penal había denegado el pedido de extradición. Mokhles y Gómez volvieron a unirse en mayo de 2002. Ahora, a un año de aquel reencuentro, sus nombres se asocian una vez más. Cuando le dijeron al egipcio que lo extraditarían se dirigió al baño donde se juntó con Gómez.
Con el cuchillo de mesa que tenía en su mano lo miró a la cara y se lo clavó en una pierna. Conmoción; interviene la guardia; lo detienen a él y a su víctima la llevan al Hospital Saint Bois.
Epílogo
De acuerdo con los datos obtenidos por LA REPUBLICA, la Justicia habría encontrado ya algunos elementos de que el ataque del lunes sería un intento por dilatar su extradición, siendo condenado por lesiones graves, o lo que sería mejor aún por tentativa de homicidio.
Pero a pesar de que el hecho se dio en un lugar cerrado, en presencia de algunos testigos y con el arma empleada a disposición de la Justicia, la fiscal María del Huerto Martínez entendió que faltaban pruebas y así se lo hizo saber al juez Luis Charles. Estas pruebas se diligenciarían en la presente jornada, aunque no se pudo precisar si con ellas alcanzaría para un pedido fiscal al respecto.
Paralelamente, se acortan los plazos para concretarse la extradición. Ayer habría quedado confirmada la sentencia de la Suprema Corte de Justicia, iniciándose así los contactos entre las cancillerías de Uruguay y Egipto. *
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