Diputados ingresan hoy de tarde a la Cárcel de Canelones para recibir las denuncias de los internos

Diputado Chifflet: "Cada día 300 reclusos se quedan sin comer"

En este critico contexto, se concreta hoy la visita de la Comisión de Derechos Humanos de Diputados a la Cárcel Departamental de Canelones, cuyos integrantes podrán ser acompañados por la prensa. Esta iniciativa fue la fórmula planteada por los reclusos el jueves pasado para levantar la huelga de hambre, que habían iniciado en reclamo de justicia tras la muerte de Adrián Carro, de 19 años.

Como se ha venido informando, los internos de la tercera prisión más importante del país, detrás de Libertad y Comcar, denunciaron que Carro murió víctima de una feroz golpiza policial. Y dijeron que ese tipo de castigo es habitual, como también lo serían otras circunstancias de vida como ser el hacinamiento, la falta de comida y atención médica.

Las gestiones realizadas por los diputados con el comando de la Jefatura de Policía de Canelones y el ministro del Interior, Guillermo Stirling, permitieron que en la presente jornada, a partir de las 15 horas, los legisladores ingresen al penal y puedan dialogar con los reclusos y observar las condiciones de vida.

Al mismo tiempo, los representantes transmitirán garantías acerca de que no habrá represalias por parte de la Policía, por lo que puedan decirles a ellos o a la Justicia.

Hambre

Por otro lado, en declaraciones a LA REPUBLICA, el diputado Chifflet, que hoy integrará la comitiva parlamentaria que llegará a Canelones, manifestó su preocupación por lo que acontece en Canelones y por la realidad del sistema carcelario en general.

El diputado puso como ejemplo algunas situaciones que se dan en Comcar, como fiel reflejo de lo que ocurre en casi todo el territorio: «Hace algunas semanas, el subdirector del Comcar (y algún otro jerarca) me facilitaron una entrevista con personas de distintos módulos que se encargan de preparar la comida. De la información recibida surge que hoy, con los mismos elementos (arroz y pocas cosas más) que se hacía la comida para mil trescientas personas, debe prepararse lo que se destina a más de 2.800″.

El entrevistado agregó que «el resultado es que, una vez por día, turnos de casi trescientas personas quedan prácticamente sin comer. Encima, hace más de cinco meses que los internos no reciben pan, debido a que, por falta de pago, los abastecedores dejaron de suministrar harina. Si la desnutrición no se ha extendido más de lo que en ciertos casos resulta visible, es porque los familiares de algunos internos ingresan los alimentos que pueden».

Pero este extremo no surge como solución cabal de problema, ya que, tal como lo señaló Chifflet, «la mayoría absoluta de los presos proviene de familias sin posibilidades económicas, de modo que ese esfuerzo multiplica con frencuencia las carencias y el hambre fuera de los establecimientos carcelarios». En este sentido, explicó que el pasado viernes se reunió el Grupo Tripartito de Trabajo formado tras el motín de marzo de 2002 en Libertad, oportunidad en la que el Servicio de Paz y Justicia confirmó que «el hambre ha llegado a otras cárceles como las de Fray Bentos, Colonia y Mercedes».

El entrevistado destacó el esfuerzo que viene realizando el director de Cárceles, Enrique Navas, pese a lo cual se dan realidades como la recién descripta, y otras: «Hay casi cuatrocientos presos que no tienen cama, ni colchones».

Insólito

En medio de los problemas de fondo que afectan al sistema aparecen otros que pasan desapercibidos, a pesar de ser también graves y más fáciles de resolver. En la última reunión del Grupo Tripartito «se plantearon tres situaciones que resulta imposible imaginar no hayan tenido solución inmediata».

«Hay un preso tetrapléjico (es decir, que está paralítico del cuello hacia abajo), a lo que suma un cuadro de desnutrición severísimo; otro, al que le han amputado ambas piernas; un tercero, joven, con un cuadro de Sida avanzado y un cuadro depresivo muy severo. Todos cuentan con un entorno familiar con posibilidades de atenderlo y que así lo solicita. ¿Qué sentido tiene mantenerlos en la cárcel, o en el Sanit Bois?».

Finalmente Chifflet criticó que «encima de toda esta realidad extrema, ha trascendido que al Ministerio del Interior se le exigiría una economía de ocho por ciento más sobre los recortes que ha debido realizar en todas sus Unidades Ejecutoras.

Economizar en todas por igual, cuando alguna -como cárceles- ya ha tocado fondo, es tratar de la misma manera casos desiguales. O sea, la manera más práctica de acentuar la injusticia y, en el caso que nos ocupa, el hambre». *

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